PUBLICACIÓN DE ARTE Y CULTURA
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ENTREVISTA A SILVIA LONGUEIRA
Silvia Longueira dirige desde hace un año la Fundación Luis
Seoane en A Coruña. Luis Seoane es una de las principales figuras
de la intelectualidad gallega preocupado por forjar una solidez
estructural de la cultura dentro de un contexto periférico. Pintor,
grabador, escritor, gestor… un amplio legado que esta institución
municipal quiere revisar y actualizar, apostando por una reflexión
sobre la cultura contemporánea.


¿De qué modo se define la Fundación Luis Seoane?

La Fundación se crea en el año 1996 por dos vías paralelas. Una de ellas
fue la intención de Maruxa, la viuda de Luis Seoane que dedico su viudez
a trabajar para que la obra de Seoane estuviese recogida, conservada y
divulgada. Ésta no es una obra para estar donada sin estar trabajada.
Además su obra plástica se acompaña de un archivo personal que explica
todo un proceso de este país, Galicia, y en parte del proceso político español.
Por otra parte el Ayuntamiento de A Coruña tenía un especial interés
en esta propuesta que realiza Maruxa Seoane. Así, estos dos intereses se
funden, promoviéndose la formación de la Fundación.
La Fundación desde el año 1997 hasta el año 2003, se alberga en unas
dependencias municipales, a la espera de la construcción de un nuevo edificio,
como se recoge en sus estatutos. En el año 2003, un mes después
de la muerte de Maruxa Seoane, se inaugura este edificio municipal. En
los estatutos de la fundación no sólo se recoge la promoción y conservación
de la obra de Luis Seoane sino también de las manifestaciones artísticas
contemporáneas, con lo cual, el Ayuntamiento quiere un espacio
donde se recoja; no tanto el arte contemporáneo - creo que el concepto
de arte contemporáneo no es exacto para lo que se quiere aquí en este
edificio - sino la cultura contemporánea.
Así tenemos un edificio magnífico, yo me atrevería a decir que es uno de
los edificios más insignes de esta ciudad en cuanto a arquitectura contemporánea
se refiere. Los propósitos están muy definidos tanto como por
estatutos como por el interés de propio ayuntamiento. Esta es una fundación
que tiene unos objetivos particulares, con la obra de Luis Seoane,
pero también tiene otros objetivos generales como son la divulgación, el
análisis y la puesta en escena de la cultura contemporánea. Y nuestra
ambición es que esto se haga - independientemente de problemas presupuestarios
- desde su área de influencia metropolitana, pero con una difusión
nacional e internacional. Todos los museos y centros de arte tienen
un tiempo de trabajo sordo, en el que se trabaja hacia adentro sin proyección
hacia a fuera. A partir de ese momento es cuando se puede empezar
a pensar en la promoción o la difusión. Este trabajo sordo, se estuvo
haciendo hasta ahora y nuestras expectativas es que en uno o dos años
la fundación esté consolidada dentro del circuito nacional.

Dentro de estos proyectos de la Fundación podemos hablar de la
existencia de una línea que reactualiza la figura de Luis Seoane.
Esta revisión de su obra parece tener una propuesta clara para el
espectador en las salas del centro. ¿Cómo se articula el proyecto
museográfico entorno a la figura de este artista?


Hay un proyecto museográfico realizado por la catedrática María Luisa
Sobrino. Este proyecto está vigente, pero cuando se aborda la dirección
de la fundación se revisan cuales van a ser las líneas de la fundación. Las
líneas de trabajo de la fundación son tres: una es Luis Seoane, trabajar
tanto su obra tanto plástica como intelectual, otra el arte contemporáneo
y finalmente la recuperación de la cultura contemporánea o recuperación
de la memoria histórica no tanto en el sentido que ya se ha formalizado
ese término, sino en una línea de reflexión de la cultura ya
pasada, y que la gran mayoría de las veces no ha sido institucionalizada.
Esta línea la hemos iniciado el 28 de junio con una exposición titulada
O lado da sombra donde se revisa la cultura gráfica gallega desde
los años setenta hasta finales de los ochenta. Así pues estas tres son las
líneas de trabajo.
Existen unas limitaciones de espacio y tiempo, por lo que el proyecto museográfico
varía su exhibición en función de eso; permanentemente Luis
Seoane tendrá dos salas de la Fundación, y el resto de las salas se dedican
a exposiciones temporales que gran parte de las veces también recogen
obra de este artista, ya que estamos moviéndonos en parámetros de tiempo
que coincidieron con su obra e intentamos recoger sus influencias.
Incluso hay proyectos, como Buenos Aires de Luis Seoane, que tendrá lugar
en 2007, en el que se recogerá toda la relación de esa ciudad- puente, para
averiguar que sucedió en unos años de vanguardia convulsa. Se trata de
una importante referencia de la cultura gallega que no ha sido revisada. Por
ejemplo, este proyecto abarcará todas las salas de ese edificio. Con ella
celebraremos los diez años de la fundación, ocupando las salas dos proyectos
que tienen relación con Luis Seoane: Buenos Aires como referencia intelectual
y plástica en la obra de Seoane, y un proyecto comisariado por
Valeriano Bozal sobre el dibujo y la ilustración en Luis Seoane.
Así como hay una uniformidad de contenidos en la gran parte de los centros
de arte contemporáneo de España, una uniformidad casi pactada,
homogénea con lo positivo que ello pueda tener, desde mi punto de vista
los gestores de cultura contemporánea están retroalimentándose. Se ofrece
un tipo de exposiciones que sólo son vistas por público interesado en
el arte contemporáneo porque trabaja en él o está muy próximo.
Con la Fundación tenemos suerte, al estar ubicada en un edificio amable,
sus dimensiones vienen siendo casi escénicas, con un fuerte componente
teatral, y hay unas salas magníficas en ese sentido. No es un edifico que
engulla al espectador, todo lo contrario... normalmente éste tiene la sensación
de que puede abarcarlo todo, y es cierto. Esta es una ventaja enorme:
contar con un edificio que se dedica al arte contemporáneo y que es
amable. Algo poco frecuente. Por otra parte, ya que estamos en un edificio
manejable en cuanto a condiciones arquitectónicas se refiere, y tenemos
los fondos de un artista referencial para Galicia e importante para la
plástica española, tenemos la oportunidad de jugar a ser otro modelo diferente.
Hay fundaciones que tienen propósitos similares como la Tàpies o
la Miró, pero que tienen presupuestos muy diferentes a los que nosotros
manejamos. Creo que podemos ensayar otro modelo. Lo que quisiera,
además de conservar, documentar y divulgar hacia los interesados y eruditos,
es que los habitantes de una ciudad de 250.000 habitantes como es
A Coruña, tengan aquí una referencia a la que poder acudir, que no haya
una barrera de entrada que sí existe en muchos centros de arte contemporáneo.
Quizás no sea muy ortodoxo pero creo que merece la pena intentarlo.
Tenemos un edifico magnífico, un buen fondo artístico, todavía por
descubrir con una calidad excelente, pero no tenemos la fuerza económica
que puedan tener otros centros de arte contemporáneo. Además, en
Galicia hay dos centros magníficos como son el CGAC y el MARCO que ya
están cumpliendo su función.

Quizás por ello dentro de esa búsqueda de permeabilidad hacia el
visitante, se ofrecen diversas actividades, como danza, música
contemporánea, seminarios...


Este año ha sido un experimento en ese sentido, para ver que se podía
ofrecer al público dentro de nuestras actividades además de las actividades
pedagógicas específicas de cada proyecto. Se está diseñando un
programa de actividades que vinculado con nuestros proyectos expositivos.
Por ejemplo, con Diáspora, una co-producción con el MARCO de
Vigo, tendremos un ciclo en el que se analizaran los diferentes aspectos
del exilio, tanto desde el punto de vista artístico como social. También
organizaremos otro ciclo donde se hablará exclusivamente de la figura
de Luis Seoane, de su retorno a Galicia desde el exilio, con diferentes
duetos. Queremos hablar de Luis Seoane como gestor cultural y para
ello estarán Isaac Díaz Pardo y Antón Reixa.
Otra de las propuestas es analizar la plástica desde el punto de vista
escénico, estará abierto a todo tipo de público. No nos interesa tanto
hacer cursos de danza, sino que también a través de otras manifestaciones
artísticas, como la danza, el público pueda interpretar diferentes
creaciones. Con respecto a la música contemporánea, se esta organizando
una programación de acuerdo con el IMCE dedicada a músicos que
están produciendo música contemporánea en Galicia. Hay un proyecto
de llevar a escena una obra de teatro de Luis Seoane que es El irlandés
astrónomo. Tenemos la ventaja de que Luis Seoane a tocado diferentes
manifestaciones culturales y eso nos obliga y nos permite diseñar un programa
muy variado. Cada centro dependiendo de lo que albergue y de lo
que quiera alcanzar, tiene que tener su propia formula, y eso lo vemos en
otras comunidades como en Cataluña, en la existencia de un centro como
el Santa Mónica que no tiene nada que ver con otras iniciativas como
Metrònom o el CCCB, cada uno tiene su formula. Aunque hay unas pautas
básicas, unas calidades mínimas y unas ofertas determinadas cada uno
tiene que aportar su forma partiendo de su área de influencia, que es
quién la tiene que avalar y a partir de hay... Adaptar modelos sí, pero
importar no, no en una España tan plural.

¿Se mantienen colaboraciones y co-producciones con otros centros
de arte?


Creo que este centro tiene dos etapas una cuando su dimensión era la de
una pequeña fundación que lo que hacía era promover determinadas manifestaciones
culturales contemporáneas muy concretas y muy determinadas,
trabajando con fondos que le habían sido legados, y esto cambia cuando
su dimensión espacial también cambia. Los convenios que antes se mantenían
con pequeños museos o pequeñas entidades siguen abiertos, pero la
idea también es la de trabajar con otras entidades que puedan estar, tanto
por espacio como por envergadura en la misma sintonía en la que está la
Fundación. Abriremos contactos con diferentes centros de Argentina, con el
MARCO de Vigo con el que acabamos de firmar otro convenio, y también con
entidades portuguesas. En esta segunda etapa es como si se hubiese empezado
de nuevo ya que el trabajo anterior al 2003 se hizo para una escala
determinada y funcionó, pero ahora toca hacer otra.

La Fundación parece que manifiesta una atención especial al trabajo
de edición, un interés al libro...


Nosotros iniciamos el año pasado una gran preocupación, como la que
tenía Luis Seoane como todos los intelectuales que han estado en el exilio,
acerca de la palabra escrita y como ésta se presenta. Fue con tres
exposiciones distintas pero vinculadas, la primera de ellas fue Ruedo
Ibérico, en la que tanto Seoane como Isaac Díaz Pardo, como otros intelectuales
estuvieron interesados. Ruedo Ibérico tenía tanto en su contenido
como su forma de presentación una implicación muy clara con su edición,
incluso José Martí su editor era tipógrafo y tenía una tesis doctoral
sobre la importancia de la letra. A nosotros éste nos parece un campo de
estudio muy valioso, como en los pensamientos, en las manifestaciones
artísticas tiene su realización manifestación gráfica y esa manifestación
gráfica debe describir en papel lo que se está queriendo decir. Por otro
lado, estaba La vida secreta de los libros, pensada para el público infantil
y para el mundo de diseñadores un sector muy potente en Galicia. Fue un
lujo poder tener originales de ilustradores como Chumy Chúmez o Sean
Mackoui, gente que está trabajando en la ilustración de última línea.
Además editamos junto a la editorial Media Vaca que promovía la exposición,
una edición muy cuidada que recogía la filosofía de Luis Seoane los
Retratos furtivos que ya estaban descatalogados, editados. Por último,
estaba la exposición, Homenaje a la Torre de Hércules que hacía mención
al libro de Seoane. Un libro galardonado como mejor libro del mundo de
la década de 1935-45, publicado hacía 60 años. Nos pareció oportuno
reconstruir su historia: conseguimos el catálogo de la exposición que se
había hecho en el año 1945, parte de libros que habían sido expuestos en
aquella exposición organizada por el AIGA y la Pierpont Morgan Library en
New York, incluso un Picasso del Museo de Málaga porque había sido uno
de los compañeros de Luis Seoane en aquella exposición. Se reconstruyó
esa historia que sucedió en aquellos años, y un poco por esa revisión contemporánea
que queríamos hacer de Seoane se le pidió a dos artistas que
trabajan en videocreación, Juan Leste y Belén Montero (Espero Viste),
que partiendo de esa historia en imágenes que es básicamente Homenaje
a la Torre de Hércules, contasen una historia de esos personajes, y así se
hizo una videocreación con todos los elementos que aparecen en el libro.
Es una forma de renovar la visión de Luis Seoane, no hay por que verlo
siempre con ese peso trascendente que da la Historia sino que también
puede verse desde la ironía o desde la alegoría moderna. En ese sentido,
sí que nos preocupa la edición porque fue una de las mayores ocupaciones
de Luís Seoane. En la actualidad este es un sector que está en proceso
de renovación, no tiene otra opción. Hay unas nuevas tecnologías que
viene detrás, y nuevos soportes que lo pueden dañar. Curiosamente creo
que estamos en un momento editorial, en el que hay artistas editores, y
no hablo de artistas que hacen libros de artistas, sino que hay una serie
de editores, ilustradores, dibujantes que tienen claro que pase lo que pase
va a seguir habiendo un mundo del libro, en el que el libro no es sólo para
la lectura, sino que el libro es también un objeto artístico. Hay ciertos trabajos
editoriales que son artísticos, por la forma en la que están cuidados
y presentados... A nosotros esto nos merece una atención especial, sobre
todo por vinculación con Seoane, aquellos libros que traten el dibujo y la
ilustración de una forma especial. Hay que tener en cuenta que Seoane,
desde que llegó a Buenos Aires hasta que se vino a Galicia, estuvo siempre
vinculado al mundo editorial... Tenemos una preocupación especial en
analizar o investigar trabajos de diferentes editores o ilustradores.

Las publicaciones de la Fundación Seoane parecen participar de
esta atención a la edición, con volúmenes tan cuidados como A
arte en tempo real, Trompe-la-memòire...


Tenemos tres líneas de trabajo y también tres líneas de edición. La línea
de edición sobre Luis Seoane va en aras de ser catálogos razonados, sobre
los que estamos trabajando para poder la catalogación de toda su obra.
Es una línea de carácter clásico, y ya muy determinada porque es lo que
corresponde en ese sentido. La segunda de las líneas, de arte contemporáneo
está muy definida con ese tipo de publicaciones que comentas; me
parece un acierto como se han hecho. Y por otra parte, está la línea de
recuperación de memoria artística o memoria histórica. Se trata de una
línea diferente, los libros que van a estar compartimentados, se pueden ir
completando, no están hechos como objetos compactos y definitivos sino
como carpetas de diferentes publicaciones en los que se puedan ir aportando
trabajos documentales. Básicamente esta última línea totalmente
documental. Este proyecto que acabamos de inaugurar O lado da sombra,
es una exposición de tiempo y de documentación, nunca se había hecho
el Galicia, y se está empezando a hacer en España sobre todo en
Cataluña. Básicamente vamos a aportar documentación, a asentar documentos,
para que a partir de ahí se pueda seguir investigando y seguir
organizando otros proyectos.

¿Cuales son los proyectos más inmediatos de la Fundación?

Acabamos de inaugurar O lado da sombra, un proyecto que va a estar
todo el verano con una serie de actividades paralelas, tendremos Arte y solidaridad
que es una exposición promovida por la Asociación 10 de marzo, muy
vinculada O lado da sombra porque es una acote de la cartelística social y política
de los años setenta y ochenta, será un complemento a O lado da sombra,
que habla de la cultura no institucional en los años setenta y ochenta.
Este verano iniciamos un nuevo proyecto, No disponible, que consiste en ofrecer
aquellos espacios de tránsito, no expositivos del centro, a intervenciones
de artistas. Editaremos una pequeña publicación con cada una de ellas, con
una selección de textos sobre el artista para poder aportar fondo documental.
Un proyecto de Sancho Silva inaugura en los primeros días de julio en la terraza
de la Fundación No disponible a propósito de un curso promovido por la
UIMP celebrado en esas fechas que titulado Estructuras sin poder. El museo
interpretado, coordinado por Pablo Fanego en el que participan Beatriz
Colomina, Manuel Olveira o Santiago Cirugeda entre otros. En él se hablará
de esos trasvases entre arte y arquitectura, donde el museo pasa a ser una
estructura sin poder en algún caso, y como éste es tomado por las diferentes
manifestaciones artísticas. A propósito de este seminario, Sancho Silva realizará
una instalación
En septiembre tendremos Diáspora que que cierra el año con el ciclo de conferencias
sobre el exilio y sobre Luis Seoane. Inauguraremos la temporada
2006 con la exposición Frida Khalo. La gran ocultadora, sobre sus fotos vintages,
un catálogo que viene de la Turner y que va estar solamente en dos sitios
en España: la Casa de América y esta fundación. Coincidiendo con ella organizaremos
un ciclo sobre la aportación de los feminismos a la cultura contemporánea.
Y en colaboración con el MNCARS traeremos en proyecto Carcel de
Amor promovido por Berta Sichel completará la exposición y el ciclo de conferencias.

Natalia Poncela