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Miguel Fernández-Cid,
licenciado en Geografía e Historia por
la Universidad Complutense de Madrid (1978). Ha sido profesor
de Crítica, Estética y Arte del siglo XX en las facultades
de Bellas Artes de Salamanca y posteriormente en la de
Pontevedra. Tras trabajar como jefe de redacción en el
periódico de arte Buades y ejercer la crítica en Diario
16 y
ABC, en el año 1995 funda Arte y Parte, revista bimensual
de información artística que edita y dirige hasta
1998.
Desde abril del año 1998 es director del Centro Galego de
Arte Contemporánea, que acaba de celebrar su décimo
aniversario.
Tras casi siete años al frente del CGAC ¿considera
consolidado
su proyecto?
Yo siempre parto del hecho de que los centros de arte contemporáneo
son todos de reciente creación y, por lo tanto, todos estamos
como empezando. Lo que sí es un hecho constatable y objetivo
es
que el CGAC es conocido en el medio artístico tanto nacional
como
del extranjero.
Las cifras de visitantes que tenemos es comparable a la de otros
centros con mucho renombre. Estamos en torno a los cien mil visitantes
anuales. En una reciente visita a Francfort he podido constatar
que allí se mueven en torno a las mismas cifras de visitantes
y eso teniendo en cuenta que el museo de Arte Contemporáneo
se
encuentra al lado de otros museos históricos.
En cuanto al perfil y número de exposiciones, estamos desarrollando
una actividad que es propia de un centro de mayores dimensiones
que éste, con otra estructura. Por lo que se refiere al número
de publicaciones, también es grande y está motivado
fundamentalmente
por darle una mayor visibilidad a este centro. Las
publicaciones hacen que seamos más conocidos dentro del medio
artístico, más que las exposiciones.
Considero que el público de exposiciones ya está conseguido,
de
ahora en adelante incrementaremos las actividades con el objetivo
de acercar a otro tipo de público, pues tenemos que tener
en cuenta
que Santiago de Compostela es una ciudad que acoge a treinta
mil estudiantes.
Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que el CGAC está
en
Galicia y las actividades que hagamos tienen que atender a lo que
sucede en el medio artístico de esta comunidad. Además
es nuestro
objetivo atender a programas que no sólo se ocupen de la
actualidad y los artistas más significativos de las últimas
décadas
sino también , y esa es una de las peculiaridades del CGAC,
intentamos
que en cada momento haya propuestas diferentes, con utilización
de lenguajes artísticos distintos, para muchos tipos de
público.
Al mismo tiempo, queremos mostrar esos puntos de inflexión
sobre
lo que ha sido el arte en las últimas décadas y, lógicamente,
una
mirada sobre el arte gallego del último siglo. En esta mirada
hay
momentos concretos en los cuales hacemos más hincapié,
como en
la última generación de artistas que coincide con
los primera promoción
salida de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra.
Asimismo, ésta generación coincide además temporalmente
con la
apertura del CGAC.
Al programar exposiciones de artistas gallegos de esta generación
y para que no queden aislados, buscamos en el panorama exterior
artistas de esa misma generación con los cuales se pueden
trazar
puentes o elementos de confrontación.
Por otro lado, hemos establecido unas líneas de colaboración
y diálogo
tanto con la Facultad de Historia del Arte como con la Facultad
de Bellas Artes. Con Historia del Arte, para el desarrollo del ciclo
de
conferencias y con Bellas Artes está previsto que tanto profesores
como alumnos puedan asistir a los montajes de exposiciones de
artistas vivos. También se han establecido contactos con
Bellas
Artes de Porto, pues tenían intención de hacer cursos
de postgrado
que se desarrollaran simultáneamente entre Santiago de
Compostela y Porto.
¿Qué aspectos diferencian el CGAC de los otros
museos de
arte contemporáneo más próximos: el Marco de
Vigo y el
Serralves de Porto?. Y ¿qué relación hay entre
el CGAC y
estos centros?
Nosotros tenemos el inconveniente de tener un centro a dos horas
y media, como es el de Serralves, el cual aparentemente cumple
todas los requisitos para colaborar con él ya que la línea
de exposiciones
es muy próxima y porque está en otro país.
Sin embargo,
esa distancia real no impide colaborar con ellos. Hemos hecho una
exposición en colaboración, que fue la de Richard
Tuttle, pero en
realidad eran dos exposiciones muy distintas. Simplemente aprovechamos
para cubrir gastos de montaje, comisariado, estancias y
catálogo. Pero esta exposición fue una excepción.
El caso de Marco es completamente diferente puesto que este centro
nace cuando el CGAC está funcionando. Por ello Carlota Álvarez
Basso, directora de Marco, propuso enfocar la programación
hacia
exposiciones colectivas, de tesis fundamentalmente y confrontando
en una misma exposición lenguajes diferentes.
En realidad en filosofía no estamos muy alejados pero, sin
embargo,
el espectador puede ir a los dos centros sabiendo que se va a
encontrar propuestas muy diferentes, lo cual lo considero un
acierto.
Por otro lado, el CGAC tiene una peculiaridad, que la arquitectura
condiciona mucho el tipo de exposiciones y es muy difícil
que las
mismas se puedan acoplar fácilmente a otros espacios. Pero
sí
hemos colaborado con otros centros de España, llevando exposiciones
de artistas gallegos. Leiro y Luis Seoane han estado en el
IVAM, Salvador Cidrás y Vicente Blanco en el Espacio Uno
del
Reina Sofía, en el Museo Extremeño e Iberoamericano
de Arte
Contemporáneo (MEIAC) de Badajoz ha estado la exposición
de
Vilariño, y este año estará Moldes. Ignacio
Basallo ha estado en la
Sala Amós Salvador, de Logroño, y A Galicia Moderna,
actualmente
en nuestras salas, irá al Círculo de Bellas Artes
de Madrid.
Hay colaboraciones con otros centros, pero están pensadas
para
proyectos específicos. Y las mismas se hacen sin tener un
convenio
marco, ya que no hemos optado por esa línea de actuación.
Una vez rematado el Xacobeo 2004. Podría hacer una
valoración
sobre lo que supuso este evento en lo que se refiere
a arte contemporáneo.
Yo , como espectador, si he notado que este año se ha desarrollado
una actividad más intensa y con una mayor diversidad.
Particularmente prefiero el regusto que me queda de este año
que
del anterior Xacobeo. De hecho, ha habido un listón muy alto
de
actividad que no sé si se podrá mantener en el 2005,
supongo que
no. En cuanto al arte contemporáneo, no sé si sería
más lógico
favorecerlo en estos momentos puntuales, como ha sido el
Xacobeo. Yo creo que su momento será más bien a partir
de ahora.
En cuanto al número de visitantes durante el Xacobeo, exceptuando
aquellos espacios expositivos próximos a la catedral, es
difícil
incrementarlo sobre todo manteniéndote fiel a una programación
que consideras más idónea.
A mí me parece que podría tener más eco entre
el público si lo que
se ha invertido en el Xacobeo se invierte este año, y no
me refiero
al CGAC. De hecho, todas la exposiciones que han tenido lugar en
este centro es lógico que las encuadren dentro de la programación
cultural del Xacobeo, ya que el CGAC es parte de la Consellería
de
Cultura.
Pero insisto, para el arte contemporáneo sería muchísimo
más
positivo hacer esta inversión en otro año que no fuera
Xacobeo.
Aunque este año hemos tenido exposiciones tales como As
Palabras da Pintura y la de Nancy Spero, que serán muy difíciles
de
repetir.
El pasado mes de octubre tuvo lugar en el Marco de Vigo
un
encuentro bilateral entre directores de museos y centros de
arte contemporáneo de España y Francia con el fin
de propiciar
el diálogo entre éstas instituciones. Este tipo de
iniciativas
¿ha tenido alguna repercusión?
Creo que todo momento en que se auspicie un encuentro entre
directores de museos de arte contemporáneo es muy positivo,
tanto para intercambiar opiniones como experiencias.
¿Considera necesario desvincular la dirección
de los museos
y los programas museísticos del poder político?
Los directores de los centros de arte contemporáneo públicos
tenemos
una gran ventaja, y es que la financiación te viene dada.
En
cuanto a la programación, en el CGAC se hace desde el patronato
y te puedo asegurar que nunca ha habido injerencias.
Por otro lado, normalmente a los directores de este tipo de centros
se nos elige desde un patronato y de este depende nuestra permanencia
en el cargo.
¿Cuál es en su opinión el modelo más
idóneo para la elección
de un director de un museo o centro de arte?
Para escoger a un director creo que se tienen que tener en cuenta
dos premisas fundamentales. En primer lugar hacer una reflexión
sobre lo que se quiere, es decir, establecer cuales son las líneas
de
actuación que han de regir la dirección del centro
o museo. Y en
segundo lugar, que los candidatos que opten al puesto presenten
un plan de trabajo, un currículo y un perfil más o
menos abierto al
diálogo.
¿Cuáles son los proyectos con los que se enfrenta
el CGAC
para 2005?
Iniciamos el año con dos exposiciones, A Galicia Moderna
y la de
Pedro Calapez. Pero es nuestro objetivo incrementar más las
actividades
que el número de exposiciones. Asimismo, consideramos
muy necesario la creación de espacios de debate y para ello
contamos
con la colaboración de la Facultad de Bellas Artes de
Pontevedra. También queremos retomar el perfil de exposiciones
retrospectivas de artistas gallegos. Este año tendrán
lugar las
exposiciones de Din Matamoro, comisariada por José Jiménez,
y de
Xesús Vázquez, comisariada por Juan Manuel Bonet.
Por otra parte, este año se abrirán dos espacios para
las creaciones
realizadas en formato vídeo. En uno de ellos se podrán
visualizar
obras de carácter documental y el otro espacio se destinará
a
las creaciones más actuales.
Marga Crespo
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