PUBLICACIÓN DE ARTE Y CULTURA
<<atrás
Edita


João Fernandes

Director del Museu de Arte Contemporánea da Fundação Serralves.
Desempeñó desde 1996 hasta enero de 2003 las funciones de
Director Adjunto do Museo de Arte Contemporânea da Fundação
de Serralves en Porto.


¿Alrededor de qué proyecto se articula la programación expositiva
del Museu Serralves?


El Museu Serralves es el primer museo de arte contemporáneo en
Portugal. La intensidad del programa de exposiciones - cerca de doce
exposiciones anuales, además de cinco o seis proyectos de pequeña
dimensión- constituye su característica definitiva. De los artistas participantes
en nuestras exposiciones, dos tercios son extranjeros y un tercio
portugueses. Para nosotros ésta es la forma de incluir a los artistas portugueses
dentro de un programa internacional. Si invirtiésemos esa proporción
éste sería un museo más local con algunas excepciones internacionales.
El arte portugués se ha quedado aislado debido a la historia del
país, y no ha existido la posibilidad de introducirlo dentro de un contexto
internacional.
Nuestro programa de exposiciones busca diferentes objetivos en relación
al arte contemporáneo. El primero, reescribir la historia del arte contemporáneo
que necesita ser escrita continuamente. Ese arte contemporáneo
que reescribimos es un arte que comienza en los años 60 y 70. En estos
años hubo un cambio de paradigma en los lenguajes artísticos. Se reconstruye
la idea de una autonomía del arte en relación a la vida. Los soportes
tradicionales, como la pintura o la escultura, entran en redefinición.
Los artistas van a buscar paradigmas de las vanguardias para redefinir la
situación de la representación de la obra de arte, para discutir el espacio
social del museo, el espacio de presentación de la obra de arte. La pintura
y la escultura dejan de ser hijas de la arquitectura para ser por momentos
madres del espacio. La fotografía, el cine y el texto son usados en proyectos
donde están incluidos en la naturaleza del proyecto artístico, la
situación del espectador y la situación social de presentación del arte.
Para nosotros, es importante comenzar con esta generación de artistas
que en diferentes latitudes del mundo han iniciado una definición sobre la
naturaleza del arte y de la vida, creando nuevas gramáticas que aún hoy,
definen los parámetros que entendemos por arte contemporáneo. No nos
interesa importar modelos, sino crearlos, por eso estamos particularmente
atentos a artistas que no han sido tan legitimados por el mercado o por
las instituciones desde los últimos veinte años. Estando en Portugal, un
país semiperiférico a los centros culturales, prestamos atención a otras
periferias y semiperiferias donde se han desarrollado interesantísimos
proyectos. Asimismo, tenemos artistas norteamericanos en nuestra colección
no muy conocidos hoy en Nueva York, pero conocidos entre los artistas
que han vivido los años 60 y 70, como Robert Grosvenor que trabajando
desde 1965 en el contexto americano y siendo su obra fundamental
para comprender y confrontar algunos de los caminos posibles para la
escultura en estos últimos cincuenta años tampoco es nada conocido.
Por otra parte, estando en Portugal y hablando portugués atendemos a lo
que ha ocurrido y está ocurriendo en el arte brasileño. Éste ha desarrollado
una de las primeras críticas al modernismo en los años 50 y 60, con la
generación de Lygia Clark y Hélio Oiticica, siendo éste uno de los cambios
más interesantes para la reescribir la historia del arte del siglo XX.
No buscamos sólo a aquellos artistas más conocidos, pero cuando trabajamos
con un artista muy conocido buscamos presentar aspectos menos
conocidos de su obra aportando un nuevo punto de vista. Estamos hablando
de una historia del arte muy reciente que se escribe permanentemente.
No sólo nos preocupa integrar el arte portugués en el arte internacional.
Queremos mirar el mundo a través de Portugal pero también mirar
Portugal a través del mundo. Es en este cruce de miradas donde surge la
necesidad de un programa como éste. Un museo en Porto no es lo mismo
que uno en Londres, Madrid o Nueva York. Somos sensibles a los contextos
pero no dependientes de ellos. El interés por la obra de arte, no depende
de ningún pasaporte, cultura o identidad. Nos interesa por la naturaleza
de sus lenguajes y de los conceptos que nos plantea.
Para el programa del museo también es importante recurrir al pasado para
buscar nombres precursores del presente, obras germinales que han preparado
la situaciones del arte contemporáneo de hoy. Al mismo tiempo,
para nosotros es fundamental trabajar con el arte más joven. Resulta primordial
la relación con jóvenes artistas que están desarrollando lenguajes
inteligentes.
Otro aspecto relevante en nuestro proyecto, es que el museo pueda llegar
a ser un espacio para el diálogo y la discusión; el arte no se realiza sobre
el consenso, el arte es surge de la confrontación. El arte siempre nos
enfrenta con aquello que nunca imaginamos posible. El museo puede ser
un lugar que posibilite al público conocer a los artistas de su tiempo. Esta
es la primera vez que en Portugal existen instituciones que proporcionen
a los portugueses conocer el arte del tiempo en el que viven.
Al mismo tiempo, es esencial que el museo no sólo se preocupe de tener
público, sino que se preocupe con aquello que le propone al público. En
las democracias contemporáneas los museos no existen sin público, la
asistencia de público permite a los museos el desarrollo libre de su programación,
de su colección…
La intensidad de nuestro programa es fundamental, ya que en un país
como Portugal donde el primer museo de arte contemporánea se abre en
el año 1999 (Museu Serralves), es importante aprovechar todas las ocasiones
que nuestro calendario nos pueda proporcionar para ofrecer a
nuestro publico diferentes obras que les puedan dar en un tiempo relativamente
rápido una dimensión de lo que ha ocurrido en el arte de los últimos
años, y de lo que ocurre en el arte del presente. Estas son las líneas
de actuación fundamentales para nuestro programa expositivo.

Con la importancia que posee la afluencia de visitantes para el funcionamiento
de museos e instituciones expositivas, ¿resulta difícil
mantener un equilibrio entre la calidad en la exhibición y un gran
número de público?


Todos los años tenemos , en nuestra programación, la preocupación de
pensar en un evento que genere gran comunicación con la sociedad portuguesa,
un momento donde las obras de arte que presentamos sean de
un artista ya reconocido. El éxito de público depende siempre de aquello
que se reconoce, lo que es una paradoja en el arte contemporáneo pues
muchas veces éste es el enfrentamiento con el arte que no se conoce. A
veces, cuando trabajamos con un artista popular y legitimado, nos interesa
proponer un punto de vista diferente, que pueda sorprender, porque
cuando los artistas son conocidos, como Francis Bacon o Paula Rego, la
gente ya conoce un poco de su obra. Nos interesa que se pueda crear una
mirada nueva y una nueva producción. Es fundamental para nosotros
tener ese importante momento de comunicación con la sociedad portuguesa.
No somos nosotros los que decidimos que el nombre de un artista
aparezca en la primera página de una revista, pero sabemos de inmediato
que cuando elegimos realizar ciertas exposiciones esto va a ocurrir. Este
año será la exposición de Siza Vieira. Sabemos que estas exposiciones van
a tener público, pero no las hacemos sólo para tener publico, sino porque
creemos en esos artistas, en la necesidad de crear nuevas perspectivas
sobre sus obras, y al mismo tiempo, eso genera una feliz coincidencia con
nuestro objetivo de conquistar más público para el museo. La verdad es
que esto contribuye en la construcción de una dimensión social del museo,
cada gran éxito de público va estructurando un público habitual. Serralves
el año pasado tuvo 330.000 visitantes. La exposición menos visitada tuvo
50.000 visitantes. Después del gran éxito de la exposición de Paula Rego,
que ha sido la exposición de arte contemporánea más visitada en Portugal,
presentamos en el museo seis proyectos donde los nombres de los artistas
no son conocidos para el público portugués. Esto es para nosotros una
cuestión ética. Después de una exposición como la de Paula Rego, podemos
enseñarle al público que no estamos trabajando sólo para ese objetivo.
Así, tenemos en este momento a Raoul de Keyser, Robert Grosvenor,
João Penalva, Francesco Vezzoli, Tino Sehgal y la presentación de la Cajas
Mönchegladbach en la Biblioteca del Museo. No somos un museo con un
lenguaje único, tenemos un determinado punto de vista sobre el arte,
pero esta perspectiva no busca constituir una mirada única del arte. El
arte es heterogéneo y diverso, y para nosotros es importante que diferentes
conceptos del arte y diferentes soportes puedan convivir en el museo.
Es muy importante que la gente conozca la diversidad del arte actual. Esta
diversidad no quiere decir "anything goes", todo es posible, el museo
siempre es selectivo.

¿Cómo se ha concebido la formación de la Colección del Museu
Serralves?


La colección es el documento de identidad del museo, es aquello que se
construye para el futuro, aquello con lo que la gente medirá el trabajo que
estamos haciendo y el que hacen los artistas hoy. En estos primeros años
y teniendo en cuenta el presupuesto que teníamos, hemos tomado la
opción de constituir un núcleo histórico para la colección. Así, los primeros
cinco años del museo nos hemos centrado en obras representativas de
los años sesenta y setenta, que vivieron ese cambio de paradigma que
identificamos con este período, tanto artistas portugueses como internacionales.
La idea ha sido construir una mirada propia sobre esas décadas.
Desde el punto de vista museológico, tenemos en este momento una
colección de interés. Manteniendo este objetivo tenemos la necesidad de
trabajar con el presente, hemos dado el primer paso de una colección,
creando un punto de partida. Seguiremos atentos a obras históricamente
relevantes para la colección, al tiempo que se va definiendo una constelación
de nombres de artistas de los años 80 y 90 que nos interesa que
estén representados en la colección.
Tomamos la decisión de no presentar la colección en permanencia en el
museo. En nuestro programa anual tenemos dos exposiciones con colección,
donde presentamos fragmentos de la colección, como el arte povera,
diferntes conceptos de paisaje o la figuración. Es primordial que el
museo sea un centro dinámico donde las cosas siempre estén en movimiento.
La colección es un archivo que necesita un estudio, una conservación,
y al mismo tiempo debe estar disponible para la comunidad. Cada
año hacemos de cinco a diez exposiciones con la colección fuera del
museo. Tenemos un intenso contacto con las cámaras municipales y también
presentamos nuestra colección en museos estatales. En ocasiones,
éstas son las primeras exposiciones de arte contemporáneo en esas comu-
nidades. No sólo llevamos nuestras exposiciones, sino que también nuestro
servicio de educación va a trabajar con profesorado local, desarrollando
diferentes actividades con la exposición. Algunas ciudades nos piden
consejo para crear centros de arte contemporáneo. En estos momentos
empieza a aparecer en el ámbito portugués proyectos de centros de arte
contemporáneo fuera de Porto, Lisboa y Coimbra. El Museu Serralves tiene
en estos momentos relaciones de asesoramiento para el nuevo centro de
arte de contemporáneo de Bragança.
Es importante que la colección pueda circular por Portugal, y que surjan
internacionalmente proyectos con otras instituciones como la que hemos
desarrollado por invitación de La Caixa, donde se han organizado bajo un
comisariado conjunto, nuestras dos colecciones, reuniendo a artistas jóvenes
de la generación de los años 90 en una y otra colección. Este proyecto
ha itinerado por Salamanca, Barcelona y Palma de Mallorca.
El Museu Serralves ha coproducido diferentes exposiciones con
otros museos y fundaciones: Interfunktionen con la Fundació Joan
Miró, Robert Whitman con la DIA ARt Foundation, Paula Rego con
la Colección Saatchi, o Francesco Vezzoli con el Museum of
Contemporany Art de Los Ángeles; ¿cómo valora este tipo de colaboraciones?
Es muy importante que los museos se puedan asociar para asumir determinados
proyectos debido a los costes de transportes, seguros, etc
Si estamos interesados en la obra de un artista, o sobre un concepto
determinado , entonces podemos trabajar conjuntamente. La mitad de
nuestras exposiciones son producción propia y la otra mitad coproducciones
con otros museos; pero jamás importamos una exposición, nosotros
coproducimos realizando un trabajo en común de búsqueda y de presentación.
Creamos así, una red de circulación y complicidad con otros centros
de la península ibérica, lo hemos hecho con el CGAC (Richard Tuttle),
MNCARS, MACBA, Fundació Tàpies… Condicionados por nuestra situación
geográfica, si traemos por ejemplo un artista americano a Europa, los costes
de transportes y el esfuerzo puede ser compartido entre varias instituciones
que puedan estar interesadas en ese proyecto.

¿Qué lugar ocupan las publicaciones dentro de la política expositiva
del Museu Serralves?


El área de publicaciones es una actividad que estamos desarrollando cada
vez más, tenemos un programa de edición intensivo. Organizamos entre
doce y diecisiete exposiciones anuales, y cada exposición tiene su catálogo.
Además, colaboramos con algunos de los diarios más conocidos de
Portugal, publicando cuatro libros por año. Son libros de divulgación sobre
temas relacionados con nuestro programa de exposiciones, pero no son
una consecuencia directa de él. Nos sirven para divulgar el arte al gran
público. Si un catálogo tiene una edición de mil a dos mil ejemplares, un
libro que acompañe a un periódico se distribuye en kioscos, y se vende
entre 8000 y 80000 ejemplares. Hemos iniciado esta colaboración con un
libro sobre los primeros cinco años del museo, hemos seguido con La obra
de arte sobre fuego, que coincidió con la exposición Interfunktionen y
Robert Whitman. Próximamente publicaremos un libro sobre arquitectura
que tiene que ver con exposiciones que tendremos en el museo, como la
de Siza Vieira. Más adelante cuando realicemos la exposición de Rui
Chafes y Pedro Costa publicaremos un libro sobre arte y cine.

¿Cómo se plantea la exposición de Siza Vieira que se inaugura en
abril?


Será una exposición en una maqueta natural… La verdad es que Siza ha
realizado propuestas para diferentes espacios expositivos, ha proyectado
construciones de arquitectura utópica, participando en el proyecto
Visiones en Madrid, donde Siza diseñó un espacio para ver el Guernica y
una escultura de Picasso. Para esta exposición, siendo Siza un arquitecto
muy conocido, y que ha tenido diferentes exposiciones sobre su obra,
hemos buscado un punto de vista no desarrollado hasta el momento. Se
exhibirán por primera vez algunos proyectos. Existen más de diez proyectos
para espacios expositivos en la producción de Siza, que nos ofrecen
una idea del enfrentamiento más interesantes de nuestro tiempo, en relación
con la exhibición de arte en nuestro tiempo. Hay toda una serie de
tensiones, diálogos y enfrentamientos muy interesantes, y en este museo
lo vivimos cotidianamente. Es un proyecto arquitectónico magnífico que
desafía al arte, y al tiempo que provoca a los artistas para que desafíen
con su arte a la arquitectura. En esta tensión, ha tenido lugar alguno de
los momentos más bellos de este museo.

La Casa fue el primer espacio expositivo del Museo. Una vez construido
el Museo ¿qué lugar ocupa la Casa dentro de la programación
de Serralves?


Cuando Vicente Todolí y yo llegamos a la Fundação, el museo estaba en
construcción. Nos encontramos con una Casa que estaba adaptada como
espacio expositivo. La casa tiene unas cualidades arquitectónicas únicas,
y esto generaba una situación muy específica. En la Casa se organizan
exposiciones que pueden desarrollar un diálogo con la arquitectura, y con
el exterior de la vivienda. El desafío es que cada artista pueda habitar la
casa. En este momento, la exposición de Francesco Vezzoli es un ejemplo
de ello, este verano pasado, Tony Cragg.

¿Cuáles son los proyectos que se van a desarrollar en el Museu
Serralves en este año 2005?


Además de la exposición que se inaugura en abril de Siza Vieira, estará
Gregor Schneider. Si Siza Vieira nos trae la arquitectura, Schneider nos
plantea la no arquitectura. Más tarde, se presentará la primera retrospectiva
de Paulo Nozolino, un fotógrafo portugués, y una exposición antológica
de Ana Jotta, una artista portuguesa fundamental surgida a finales de
los setenta y principios de los ochenta. En verano se mostrará una exposición
de Mosche Kupferman, juntamente con el proyecto sobre fotografia
urbana norteamericana de los años setenta, Street Credibility, comisariado
por Mike Nelly. Asimismo, se exhibirán las obras de Thomas Schütte
presentes en la colección del museo. Hacia finales de año Thomas
Hirschhorn, un artista que ha trabajado sobre los límites del arte y de la
sociedad de nuestro tiempo, aplicará a sus obras el mismo método que ya
aplicó a otros proyectos. Al mismo tiempo, presentaremos una exposición
conjunta entre Rui Chafes y Pedro Costa, un diálogo entre escultura y
cine.

Natalia Poncela

 

 
   
 

 

Em português

João Fernandes

Director do Museu de Arte Contemporânea da Fundação Serralves
Desenpenhou de 1996 a Janeiro de 2003 as funções de Director Adjunto
do Museo de Arte Contemporânea da Fundaçao de Serralves no Porto.

Em torno de que projecto gira a programação de exposições do Museu
Serralves?


O museu Serralves é o primeiro museu de arte contemporânea em Portugal. A
intensidade do programa de exposições -cerca de doze no ano, além de cinco ou
sete projectos de menor dimensão- é a sua característica identificativa. Dois terços
dos artistas das exposições são estrangeiros e um terço é português. Esta é a
maneira de podermos incluir artistas portugueses num programa de corte internacional,
dado que, se fosse o contrário, o resultado seria o de um museu local com
excepções internacionais. A arte portuguesa tem ficado isolada por causa da própria
história do país e não tem havido hipótese de a introduzir num contexto internacional.
O nosso programa de exposições procura diferentes objectivos relacionados com
a arte contemporânea. O primeiro, reescrever a história da arte contemporânea,
que precisa de ser reescrita continuamente. Arte que se inicia nas décadas de 60
e 70 com a mudança de paradigma nas linguagens artísticas. Regenera-se a ideia
da autonomia da arte em relação com a vida. Redefinem-se os suportes tradicionais
como a escultura ou a pintura. Os artistas começam a procura de paradigmas
próprios das novas vanguardas para redefinirem a situação da representação da
obra de arte, para debaterem sobre o espaço social do museu, o espaço de apresentação
da obra. A pintura e a escultura deixam de ser filhas da arquitectura para
serem, às vezes, mães do espaço. A fotografia, o cinema e o texto são usados em
projectos que os incluem na mesma natureza do projecto artístico, a situação do
espectador e a situação social da apresentação da arte. Para nós é muito importante
começar com esta geração de artistas que iniciaram em diferentes partes do
mundo uma definição sobre a natureza da arte e da vida, criando novas gramáticas
que, ainda hoje, definem os parâmetros do que entendemos por arte contemporânea.
Não interessa importar modelos, mas criá-los, e é por isso que estamos
muito atentos àqueles artistas que não têm sido legitimados pelas instituições ou
o mercado nos últimos vinte anos. Porque estamos em Portugal, um país semiperiférico
a respeito dos centros culturais, prestamos atenção a outras periferias
e semi-periferias que têm desnvolvido projectos muito interessantes. Temos ainda
artistas norte-americanos na nossa colecção que não são muito conhecidos hoje
em Nova Iorque mas que são conhecidos no âmbito dos artistas que viveram nos
anos 60 e 70, como Robert Grosvenor. Ele, tendo trabalhado desde 1965 no contexto
americano e tendo sido a sua obra fundamental na compreensão de alguns
dos caminhos para a escultura nos últimos 50 anos, também não é conhecido.
Ainda, e porquanto estamos em Portugal e falamos português, damos atenção ao
que tem acontecido e está a acontecer na arte brasileira. Esta tem vindo a desenvolver
uma das primeiras críticas ao modernismo na década de 50 e 60, com a
geração de Lygia Clark e Hélio Oiticica, representando uma das mudanças mais
interessantes para reescrever a história da arte do século XX.
Não procuramos apenas aqueles artistas mais conhecidos, mas quando trabalhamos
com eles gostamos de apresentar os aspectos menos conhecidos da sua obra
e de oferecer novos pontos de vista. Estamos a falar de uma história da arte muito
recente que está permanentemente a ser escrita.
Não estamos preocupados apenas com a integração da arte portuguesa na arte
internacional. Queremos olhar o mundo através de Portugal e olhar Portugal através
do mundo. E é neste cruzamento de olhares onde surge a necessidade de um
programa como este. Nao é igual um museu no Porto, em Londres, em Madrid ou
Nova Iorque. Somos sensíveis aos contextos, mas não dependemos deles. O interesse
na obra de arte não depende de passaporte nenhum, nem da cultura ou a
identidade. Depende da natureza das linguagens e dos conceitos que coloca.
Para o programa do museu é muito importante voltar ao passado na procura de
nomes precursores do presente, de obras embrionárias que prepararam as situações
da arte contemporânea de hoje. É também fundamental para nós trabalhar
coma arte mais jovem, com os novos artistas que andam a desenvolver linguagens
inteligentes.
Mais um aspecto relevante no nosso projecto é constituído pelo facto de o museu
poder vir a ser um espaço para o diálogo e a discussão. A arte não é feita sobre o
consenso, mas sobre o confronto. A arte defronta-nos com aquilo que nunca acreditámos
ser possível. O museu pode ser um espaço para o público poder conhecer
os artistas do seu tempo. Agora, pela primeira vez, há em Portugal instituições
que proporcionam aos portugueses o conhecimento da arte do tempo em que
vivem.
Paralelamente, é essencial que o museu não esteja unicamente preocupado com
a afluência de público, mas com aquilo que é proposto ao público. Nas democracias
contemporâneas os museus não podem existir sem público. A assistência de
público permite aos museus o desenvolvimento livre da programação, da colecção…
A intensidade do programa é fundamental para um país como Portugal, que abre
o primeiro museu de arte contemporânea em 1999 (Museu Serralves) e que tem
necessidade de aproveitar todas as ocasiões possíveis para oferecer ao público
diferentes obras que possam dar em pouco tempo a perspectiva do que tem acontecido
e está a acontecer no terreno da arte. Estas são as linhas de actuação fundamentais
para o nosso programa de exposições.

Devido à importância que a afluência de visitantes tem no funcionamento
de museus de exposições, é difícil manter o equilíbrio entre a qualidade
da exposição e a quantidade de público?


De ano para ano preocupamo-nos com a organização de um evento para a nossa
programação que consiga comunicar com a sociedade portuguesa e em que as
obras apresentadas sejam de um artista reconhecido. O sucesso de público depende
sempre do que é reconhecido, e isto é um paradoxo para a arte contemporânea
porquanto é, em muitas ocasiões, o confronto com a arte que não se conhece.
Às vezes, quando trabalhamos com um artista popular e legitimado, interessamo-
nos pelas propostas de pontos de vista diferentes e inesperados, dado que
as pessoas já conhecem parte da obra de artistas conhecidos como Francis Bacon
ou Paula Rego. Interessa a criação de um olhar novo e de uma nova produção. É
fundamental para nós esse momento de comunicação com a sociedade portuguesa.
Não somos nós a decidir os nomes dos artistas nos manchetes das revistas,
mas logo sabemos que isso acontece quando escolhemos determinadas exposições.
Neste ano vai ser a exposição de Siza Vieira. Sabemos que estas exposições
vão ter público, mas não é apenas por isso que as fazemos. Acreditamos nesses
artistas, acreditamos na necessidade de criarmos perspectivas novas sobre as
suas obras, e, paralelamente, isto cria uma feliz coincidência com o objectivo de
conquistarmos novo público. Na verdade, isto contribui para construir uma dimensão
social do museu, porque cada sucesso de público estrutura um público habitual.
Serralves, no passado ano, teve 330.000 visitantes. É o museu mais visitado
de Portugal. A exposição menos visitada teve 50.000 visitantes. Depois do
grande sucesso da exposição de Paula Rego, que talvez tenha sido a exposição de
arte contemporânea mais visitada em Portugal, temos seis projectos no museu em
que os nomes dos artistas não são conhecidos para o público português. É para
nós uma questão ética. Depois de uma exposição como a de Paula Rego, podemos
demonstrar ao público que não é apenas para esse objectivo que trabalhamos.
Temos neste momento Raoul de Keyser, Robert Grosvenor, João Penalva,
Francesco Vezzoli, Tino Sehgal e ainda a apresentação da Mönchegladbach na
Biblioteca do Museu. Não temos uma linguagem única; temos um ponto de vista
sobre a arte, mas esta perspectiva não procura constituir um olhar único sobre a
arte. A arte é heterogénea e diversa, e para nós é importante o convívio entre
diferentes conceitos da arte e suportes. É importante as pessoas conhecerem a
diversidade da arte actual. E esta diversidade não quer dizer "anything goes", tudo
é possível. O museu é sempre selectivo.

Como foi concebida a formação da Colecção do Museu Serralves?

A colecção é o bilhete de identidade do museu, aquilo que é construído para o
futuro, aquilo com que as pessoas hão-de medir o trabalho que estamos a fazer e
que os artistas fazem hoje. Nos primeiros anos, levando em conta o orçamento
que tínhamos, optámos por constituir um núcleo histórico para a colecção. Nos
cinco primeiros anos do museu centrámo-nos em obras portuguesas e internacionais
representativas dos anos 60 e 70 que tinham vivido a mudança de paradigma
identificada com este período. A ideia tem sido construir um olhar próprio
sobre estas décadas. Neste momento temos uma interessante colecção do ponto
de vista do contexto museológico. Com este objectivo temos a necessidade de trabalharmos
com o presente, fica dado o primeiro passo, já há um ponto de partida.
Havemos de nos manter atentos às obras de artistas historicamente interessantes
para a colecção, mas estamos a definir um leque de nomes de artistas dos
anos 80 e 90 que achamos interessante serem representados na colecção.
Tomamos a decisão de não apresentarmos a colecção permanente no museu. No
nosso programa anual temos duas exposições com colecção. É fundamental que o
museu seja um centro dinâmico onde tudo esteja em movimento. A colecção é um
arquivo que precisa de estudo e conservação mas que também deverá estar disponível
para a comunidade. Cada ano organizamos entre cinco e dez exposições
com a colecção fora do museu. Temos um intenso contacto com as Câmaras
Municipais e também apresentamos a nossa colecção em museus estatais. Às
vezes são as primeiras exposições de arte contemporânea nessas comunidades.
Não é apenas a exposição, mas também levamos o nosso serviço de educação
para trabalhar com o professorado local e desenvolver diferentes actividades relacionadas
com a exposição. Algumas cidades pedem-nos conselho para criarem
centros de arte contemporânea. Neste momento começam a surgir no âmbito português
projectos de centros de arte contemporânea à margem do Porto, Lisboa e
Coimbra. O Museu Serralves está a ter relações de assessoramento para o novo
centro de arte contemporânea de Bragança construído pelo arquitecto Soto Moura
e para o espaço do pavilhão de Siza Vieira em Coimbra. Vimos de participar,
ainda, numa exposição em Aveiro.
É importante que a colecção possa circular por Portugal e ainda a nível internacional
em projectos com outras instituições como recentemente temos feito. Após um
convite de La Caixa, organizámos uma exposição com as nossas duas colecções
reunindo jovens artistas da geração de 90. O projecto, sob um comissariado conjunto,
circulou Por Salamanca, Barcelona e Palma de Maiorca.
O Museu Serralves tem co-produzido exposições com outros museus e
fundações: Interfunktionen com a Fundação Joan Miró, Robert Whitman
com a DIA Art Foundation, Paula Rego com a Colecção Saatchi, Francesco
Vezzoli com o Museum of Contemporany Art de Los Angeles. Como avalia
estas colaborações?
É muito importante que os museus possam associar-se para assumirem determinados
projectos por causa dos custos dos transportes, seguros, etc.
Se estamos interessados na obra de um artista ou de um conceito determinado,
então podemos trabalhar conjuntamente. Metade das nossas exposições são produção
própria, e metade são co-produções com outros museus, mas nunca temos
importado exposições. Nós co-produzimos fazendo um trabalho comum de procura
e apresentação, criando uma rede de circulação e cumplicidade com outros centros
da Península: no CGAG (Richard Tuttle), MNCARS, MACBA, Fundació Tàpies…
Estamos condicionados pela nossa situação geográfica, e se trouxermos à Europa
um artista americano, os custos de transporte e o esforço poderão ser partilhados
entre as várias instituições interessadas no projecto.

Que lugar ocupam as publicações na política expositiva do Museu
Serralves?


A área das publicações está a ser cada vez mais desenvolvida, e temos um programa
de edição intensivo. Organizamos entre doze e dezassete exposições
anuais, e todas têm um catálogo próprio. Colaboramos, ainda, com alguns dos jornais
mais conhecidos de Portugal publicando anualmente quatro livros. São livros
de divulgação sobre temas relacionados com o nosso programa de exposições,
mas não são consequência directa delas. Servem para divulgar a arte entre o
grande público. Um catálogo é editado num número de mil a dois mil exemplares,
e um livro distribuído em quiosques vende entre 8.000 e 80.000. Começámos a
colaboração com um livro sobre os cinco primeiros anos do museu, e a seguir editámos
A obra de arte sobre lume, que coincidiu com a exposição Interfunktionen
e Robert Whitman. Proximamente editaremos um livro sobre arquitectura relacionado
com exposições organizadas pelo museu como a de Siza Vieira. Mais tarde,
aquando da exposição de Rui Chafes e Pedro Costa, será publicado um livro sobre
arte e cinema.
Como está focada a exposição de Siza Vieira que se inaugura em Abril?
Vai ser uma exposição numa maqueta natural… Na verdade, Siza tem feito propostas
para diferentes espaços expositivos, tem feito muitos projectos de arquitectura
utópica, como o da participação no projecto Visiones em Madrid em que
desenhou um espaço para ver o Guernica e uma escultura de Picasso. Para esta
exposição, e apesar de ser Siza um arquitecto muito conhecido que tem tido diferentes
exposições sobre a sua obra, procurámos um ponto de vista que não tinha
sido desenvolvido até hoje. Mostraremos, pela primeira vez, alguns dos seus projectos.
Há mais de dez projectos para espaços expositivos na obra de Siza. Há uma
série de tensões, diálogos e confrontos muito interessantes, e neste museu estamos
a vivê-los diariamente. É um projecto arquitectónico magnífico que desafia a
arte e que, ao mesmo tempo, provoca os artistas para desafiarem a arquitectura
com a sua arte. Foi nesta tensão que ocorreu algum dos mais lindos momentos de
este museu.

A Casa foi o primeiro espaço expositivo do Museu. Logo que construído o
Museu, qual o lugar que ocupa a Casa na programação de Serralves?


Quando eu e Vicente Todoli chegámos à Fundação, o museu estava em construção
e encontrámos uma Casa que estava adaptada como espaço de exposições.
Não gostámos da adaptação. A Casa tem umas qualidades arquitectónicas únicas,
e isto criava uma situação muito específica. Organizam-se exposições na Casa que
possam travar um diálogo com a arquitectura e o exterior do edifício. O desafio
consiste em cada artista poder habitar a casa. Neste momento, a exposição de
Francesco Vezzoli é um exemplo, no passado Verão foi Tony Cragg.

Quais os projectos que vão ser materializados no Museu Serralves no ano
2005?


Além da exposição que vai ser inaugurada em Abril de Siza Vieira, vai estar Gregor
Schneider. Siza Vieira traz a arquitectura, e Schneider foca a não-arquitectura.
Mais tarde será apresentada a primeira retrospectiva de Paulo Nozolino, um fotógrafo
português, e uma exposição antológica de Ana Jotta, uma artista portuguesa
fundamental surgida nos finais dos anos 70 e nos inícios dos anos 80. No Verão
organizaremos uma exposição com Mosche Kupferman juntamente com o projecto
sobre fotografia urbana norte-americana dos anos setenta, comissariado por
Mike Nelly, Street Credibility. Além do mais, serão exibidas as obras de Thomas
Schütte presentes na colecção do museu. Lá para os finais do ano Thomas
Hirschhorn, um artista que tem trabalhado sobre os limites da arte e da sociedade
do nosso tempo, aplicará às suas obras um método que já tinha aplicado a
outros projectos. Paralelamente, apresentaremos uma exposição conjunta entre
Rui Chafes e Pedro Costa, um diálogo entre escultura e cinema.

Natalia Poncela