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João Fernandes
Director del Museu de Arte Contemporánea
da Fundação Serralves.
Desempeñó desde 1996 hasta enero de 2003 las funciones
de
Director Adjunto do Museo de Arte Contemporânea da Fundação
de Serralves en Porto.
¿Alrededor de qué proyecto se articula la
programación expositiva
del Museu Serralves?
El Museu Serralves es el primer museo de arte contemporáneo
en
Portugal. La intensidad del programa de exposiciones - cerca de
doce
exposiciones anuales, además de cinco o seis proyectos de
pequeña
dimensión- constituye su característica definitiva.
De los artistas participantes
en nuestras exposiciones, dos tercios son extranjeros y un tercio
portugueses. Para nosotros ésta es la forma de incluir a
los artistas portugueses
dentro de un programa internacional. Si invirtiésemos esa
proporción
éste sería un museo más local con algunas excepciones
internacionales.
El arte portugués se ha quedado aislado debido a la historia
del
país, y no ha existido la posibilidad de introducirlo dentro
de un contexto
internacional.
Nuestro programa de exposiciones busca diferentes objetivos en relación
al arte contemporáneo. El primero, reescribir la historia
del arte contemporáneo
que necesita ser escrita continuamente. Ese arte contemporáneo
que reescribimos es un arte que comienza en los años 60 y
70. En estos
años hubo un cambio de paradigma en los lenguajes artísticos.
Se reconstruye
la idea de una autonomía del arte en relación a la
vida. Los soportes
tradicionales, como la pintura o la escultura, entran en redefinición.
Los artistas van a buscar paradigmas de las vanguardias para redefinir
la
situación de la representación de la obra de arte,
para discutir el espacio
social del museo, el espacio de presentación de la obra de
arte. La pintura
y la escultura dejan de ser hijas de la arquitectura para ser por
momentos
madres del espacio. La fotografía, el cine y el texto son
usados en proyectos
donde están incluidos en la naturaleza del proyecto artístico,
la
situación del espectador y la situación social de
presentación del arte.
Para nosotros, es importante comenzar con esta generación
de artistas
que en diferentes latitudes del mundo han iniciado una definición
sobre la
naturaleza del arte y de la vida, creando nuevas gramáticas
que aún hoy,
definen los parámetros que entendemos por arte contemporáneo.
No nos
interesa importar modelos, sino crearlos, por eso estamos particularmente
atentos a artistas que no han sido tan legitimados por el mercado
o por
las instituciones desde los últimos veinte años. Estando
en Portugal, un
país semiperiférico a los centros culturales, prestamos
atención a otras
periferias y semiperiferias donde se han desarrollado interesantísimos
proyectos. Asimismo, tenemos artistas norteamericanos en nuestra
colección
no muy conocidos hoy en Nueva York, pero conocidos entre los artistas
que han vivido los años 60 y 70, como Robert Grosvenor que
trabajando
desde 1965 en el contexto americano y siendo su obra fundamental
para comprender y confrontar algunos de los caminos posibles para
la
escultura en estos últimos cincuenta años tampoco
es nada conocido.
Por otra parte, estando en Portugal y hablando portugués
atendemos a lo
que ha ocurrido y está ocurriendo en el arte brasileño.
Éste ha desarrollado
una de las primeras críticas al modernismo en los años
50 y 60, con la
generación de Lygia Clark y Hélio Oiticica, siendo
éste uno de los cambios
más interesantes para la reescribir la historia del arte
del siglo XX.
No buscamos sólo a aquellos artistas más conocidos,
pero cuando trabajamos
con un artista muy conocido buscamos presentar aspectos menos
conocidos de su obra aportando un nuevo punto de vista. Estamos
hablando
de una historia del arte muy reciente que se escribe permanentemente.
No sólo nos preocupa integrar el arte portugués en
el arte internacional.
Queremos mirar el mundo a través de Portugal pero también
mirar
Portugal a través del mundo. Es en este cruce de miradas
donde surge la
necesidad de un programa como éste. Un museo en Porto no
es lo mismo
que uno en Londres, Madrid o Nueva York. Somos sensibles a los contextos
pero no dependientes de ellos. El interés por la obra de
arte, no depende
de ningún pasaporte, cultura o identidad. Nos interesa por
la naturaleza
de sus lenguajes y de los conceptos que nos plantea.
Para el programa del museo también es importante recurrir
al pasado para
buscar nombres precursores del presente, obras germinales que han
preparado
la situaciones del arte contemporáneo de hoy. Al mismo tiempo,
para nosotros es fundamental trabajar con el arte más joven.
Resulta primordial
la relación con jóvenes artistas que están
desarrollando lenguajes
inteligentes.
Otro aspecto relevante en nuestro proyecto, es que el museo pueda
llegar
a ser un espacio para el diálogo y la discusión; el
arte no se realiza sobre
el consenso, el arte es surge de la confrontación. El arte
siempre nos
enfrenta con aquello que nunca imaginamos posible. El museo puede
ser
un lugar que posibilite al público conocer a los artistas
de su tiempo. Esta
es la primera vez que en Portugal existen instituciones que proporcionen
a los portugueses conocer el arte del tiempo en el que viven.
Al mismo tiempo, es esencial que el museo no sólo se preocupe
de tener
público, sino que se preocupe con aquello que le propone
al público. En
las democracias contemporáneas los museos no existen sin
público, la
asistencia de público permite a los museos el desarrollo
libre de su programación,
de su colección…
La intensidad de nuestro programa es fundamental, ya que en un país
como Portugal donde el primer museo de arte contemporánea
se abre en
el año 1999 (Museu Serralves), es importante aprovechar todas
las ocasiones
que nuestro calendario nos pueda proporcionar para ofrecer a
nuestro publico diferentes obras que les puedan dar en un tiempo
relativamente
rápido una dimensión de lo que ha ocurrido en el arte
de los últimos
años, y de lo que ocurre en el arte del presente. Estas son
las líneas
de actuación fundamentales para nuestro programa expositivo.
Con la importancia que posee la afluencia de visitantes
para el funcionamiento
de museos e instituciones expositivas, ¿resulta difícil
mantener un equilibrio entre la calidad en la exhibición
y un gran
número de público?
Todos los años tenemos , en nuestra programación,
la preocupación de
pensar en un evento que genere gran comunicación con la sociedad
portuguesa,
un momento donde las obras de arte que presentamos sean de
un artista ya reconocido. El éxito de público depende
siempre de aquello
que se reconoce, lo que es una paradoja en el arte contemporáneo
pues
muchas veces éste es el enfrentamiento con el arte que no
se conoce. A
veces, cuando trabajamos con un artista popular y legitimado, nos
interesa
proponer un punto de vista diferente, que pueda sorprender, porque
cuando los artistas son conocidos, como Francis Bacon o Paula Rego,
la
gente ya conoce un poco de su obra. Nos interesa que se pueda crear
una
mirada nueva y una nueva producción. Es fundamental para
nosotros
tener ese importante momento de comunicación con la sociedad
portuguesa.
No somos nosotros los que decidimos que el nombre de un artista
aparezca en la primera página de una revista, pero sabemos
de inmediato
que cuando elegimos realizar ciertas exposiciones esto va a ocurrir.
Este
año será la exposición de Siza Vieira. Sabemos
que estas exposiciones van
a tener público, pero no las hacemos sólo para tener
publico, sino porque
creemos en esos artistas, en la necesidad de crear nuevas perspectivas
sobre sus obras, y al mismo tiempo, eso genera una feliz coincidencia
con
nuestro objetivo de conquistar más público para el
museo. La verdad es
que esto contribuye en la construcción de una dimensión
social del museo,
cada gran éxito de público va estructurando un público
habitual. Serralves
el año pasado tuvo 330.000 visitantes. La exposición
menos visitada tuvo
50.000 visitantes. Después del gran éxito de la exposición
de Paula Rego,
que ha sido la exposición de arte contemporánea más
visitada en Portugal,
presentamos en el museo seis proyectos donde los nombres de los
artistas
no son conocidos para el público portugués. Esto es
para nosotros una
cuestión ética. Después de una exposición
como la de Paula Rego, podemos
enseñarle al público que no estamos trabajando sólo
para ese objetivo.
Así, tenemos en este momento a Raoul de Keyser, Robert Grosvenor,
João Penalva, Francesco Vezzoli, Tino Sehgal y la presentación
de la Cajas
Mönchegladbach en la Biblioteca del Museo. No somos un museo
con un
lenguaje único, tenemos un determinado punto de vista sobre
el arte,
pero esta perspectiva no busca constituir una mirada única
del arte. El
arte es heterogéneo y diverso, y para nosotros es importante
que diferentes
conceptos del arte y diferentes soportes puedan convivir en el museo.
Es muy importante que la gente conozca la diversidad del arte actual.
Esta
diversidad no quiere decir "anything goes", todo es posible,
el museo
siempre es selectivo.
¿Cómo se ha concebido la formación
de la Colección del Museu
Serralves?
La colección es el documento de identidad del museo, es aquello
que se
construye para el futuro, aquello con lo que la gente medirá
el trabajo que
estamos haciendo y el que hacen los artistas hoy. En estos primeros
años
y teniendo en cuenta el presupuesto que teníamos, hemos tomado
la
opción de constituir un núcleo histórico para
la colección. Así, los primeros
cinco años del museo nos hemos centrado en obras representativas
de
los años sesenta y setenta, que vivieron ese cambio de paradigma
que
identificamos con este período, tanto artistas portugueses
como internacionales.
La idea ha sido construir una mirada propia sobre esas décadas.
Desde el punto de vista museológico, tenemos en este momento
una
colección de interés. Manteniendo este objetivo tenemos
la necesidad de
trabajar con el presente, hemos dado el primer paso de una colección,
creando un punto de partida. Seguiremos atentos a obras históricamente
relevantes para la colección, al tiempo que se va definiendo
una constelación
de nombres de artistas de los años 80 y 90 que nos interesa
que
estén representados en la colección.
Tomamos la decisión de no presentar la colección en
permanencia en el
museo. En nuestro programa anual tenemos dos exposiciones con colección,
donde presentamos fragmentos de la colección, como el arte
povera,
diferntes conceptos de paisaje o la figuración. Es primordial
que el
museo sea un centro dinámico donde las cosas siempre estén
en movimiento.
La colección es un archivo que necesita un estudio, una conservación,
y al mismo tiempo debe estar disponible para la comunidad. Cada
año hacemos de cinco a diez exposiciones con la colección
fuera del
museo. Tenemos un intenso contacto con las cámaras municipales
y también
presentamos nuestra colección en museos estatales. En ocasiones,
éstas son las primeras exposiciones de arte contemporáneo
en esas comu-
nidades. No sólo llevamos nuestras exposiciones, sino que
también nuestro
servicio de educación va a trabajar con profesorado local,
desarrollando
diferentes actividades con la exposición. Algunas ciudades
nos piden
consejo para crear centros de arte contemporáneo. En estos
momentos
empieza a aparecer en el ámbito portugués proyectos
de centros de arte
contemporáneo fuera de Porto, Lisboa y Coimbra. El Museu
Serralves tiene
en estos momentos relaciones de asesoramiento para el nuevo centro
de
arte de contemporáneo de Bragança.
Es importante que la colección pueda circular por Portugal,
y que surjan
internacionalmente proyectos con otras instituciones como la que
hemos
desarrollado por invitación de La Caixa, donde se han organizado
bajo un
comisariado conjunto, nuestras dos colecciones, reuniendo a artistas
jóvenes
de la generación de los años 90 en una y otra colección.
Este proyecto
ha itinerado por Salamanca, Barcelona y Palma de Mallorca.
El Museu Serralves ha coproducido diferentes exposiciones con
otros museos y fundaciones: Interfunktionen con la Fundació
Joan
Miró, Robert Whitman con la DIA ARt Foundation, Paula Rego
con
la Colección Saatchi, o Francesco Vezzoli con el Museum of
Contemporany Art de Los Ángeles; ¿cómo valora
este tipo de colaboraciones?
Es muy importante que los museos se puedan asociar para asumir determinados
proyectos debido a los costes de transportes, seguros, etc
Si estamos interesados en la obra de un artista, o sobre un concepto
determinado , entonces podemos trabajar conjuntamente. La mitad
de
nuestras exposiciones son producción propia y la otra mitad
coproducciones
con otros museos; pero jamás importamos una exposición,
nosotros
coproducimos realizando un trabajo en común de búsqueda
y de presentación.
Creamos así, una red de circulación y complicidad
con otros centros
de la península ibérica, lo hemos hecho con el CGAC
(Richard Tuttle),
MNCARS, MACBA, Fundació Tàpies… Condicionados
por nuestra situación
geográfica, si traemos por ejemplo un artista americano a
Europa, los costes
de transportes y el esfuerzo puede ser compartido entre varias instituciones
que puedan estar interesadas en ese proyecto.
¿Qué lugar ocupan las publicaciones dentro
de la política expositiva
del Museu Serralves?
El área de publicaciones es una actividad que estamos desarrollando
cada
vez más, tenemos un programa de edición intensivo.
Organizamos entre
doce y diecisiete exposiciones anuales, y cada exposición
tiene su catálogo.
Además, colaboramos con algunos de los diarios más
conocidos de
Portugal, publicando cuatro libros por año. Son libros de
divulgación sobre
temas relacionados con nuestro programa de exposiciones, pero no
son
una consecuencia directa de él. Nos sirven para divulgar
el arte al gran
público. Si un catálogo tiene una edición de
mil a dos mil ejemplares, un
libro que acompañe a un periódico se distribuye en
kioscos, y se vende
entre 8000 y 80000 ejemplares. Hemos iniciado esta colaboración
con un
libro sobre los primeros cinco años del museo, hemos seguido
con La obra
de arte sobre fuego, que coincidió con la exposición
Interfunktionen y
Robert Whitman. Próximamente publicaremos un libro sobre
arquitectura
que tiene que ver con exposiciones que tendremos en el museo, como
la
de Siza Vieira. Más adelante cuando realicemos la exposición
de Rui
Chafes y Pedro Costa publicaremos un libro sobre arte y cine.
¿Cómo se plantea la exposición de Siza
Vieira que se inaugura en
abril?
Será una exposición en una maqueta natural…
La verdad es que Siza ha
realizado propuestas para diferentes espacios expositivos, ha proyectado
construciones de arquitectura utópica, participando en el
proyecto
Visiones en Madrid, donde Siza diseñó un espacio para
ver el Guernica y
una escultura de Picasso. Para esta exposición, siendo Siza
un arquitecto
muy conocido, y que ha tenido diferentes exposiciones sobre su obra,
hemos buscado un punto de vista no desarrollado hasta el momento.
Se
exhibirán por primera vez algunos proyectos. Existen más
de diez proyectos
para espacios expositivos en la producción de Siza, que nos
ofrecen
una idea del enfrentamiento más interesantes de nuestro tiempo,
en relación
con la exhibición de arte en nuestro tiempo. Hay toda una
serie de
tensiones, diálogos y enfrentamientos muy interesantes, y
en este museo
lo vivimos cotidianamente. Es un proyecto arquitectónico
magnífico que
desafía al arte, y al tiempo que provoca a los artistas para
que desafíen
con su arte a la arquitectura. En esta tensión, ha tenido
lugar alguno de
los momentos más bellos de este museo.
La Casa fue el primer espacio expositivo del Museo. Una
vez construido
el Museo ¿qué lugar ocupa la Casa dentro de la programación
de Serralves?
Cuando Vicente Todolí y yo llegamos a la Fundação,
el museo estaba en
construcción. Nos encontramos con una Casa que estaba adaptada
como
espacio expositivo. La casa tiene unas cualidades arquitectónicas
únicas,
y esto generaba una situación muy específica. En la
Casa se organizan
exposiciones que pueden desarrollar un diálogo con la arquitectura,
y con
el exterior de la vivienda. El desafío es que cada artista
pueda habitar la
casa. En este momento, la exposición de Francesco Vezzoli
es un ejemplo
de ello, este verano pasado, Tony Cragg.
¿Cuáles son los proyectos que se van a desarrollar
en el Museu
Serralves en este año 2005?
Además de la exposición que se inaugura en abril de
Siza Vieira, estará
Gregor Schneider. Si Siza Vieira nos trae la arquitectura, Schneider
nos
plantea la no arquitectura. Más tarde, se presentará
la primera retrospectiva
de Paulo Nozolino, un fotógrafo portugués, y una exposición
antológica
de Ana Jotta, una artista portuguesa fundamental surgida a finales
de
los setenta y principios de los ochenta. En verano se mostrará
una exposición
de Mosche Kupferman, juntamente con el proyecto sobre fotografia
urbana norteamericana de los años setenta, Street Credibility,
comisariado
por Mike Nelly. Asimismo, se exhibirán las obras de Thomas
Schütte
presentes en la colección del museo. Hacia finales de año
Thomas
Hirschhorn, un artista que ha trabajado sobre los límites
del arte y de la
sociedad de nuestro tiempo, aplicará a sus obras el mismo
método que ya
aplicó a otros proyectos. Al mismo tiempo, presentaremos
una exposición
conjunta entre Rui Chafes y Pedro Costa, un diálogo entre
escultura y
cine.
Natalia Poncela
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