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26 Ene

Nosotros, los más infieles. Narraciones críticas del arte cubano 1993-2005

portada.jpgNosotros, los más infieles
(Narraciones críticas del arte cubano 1993-2005)

Editor: Andrés Isaac Santana
Publicado por el CENDEAC
Prólogo:
Los desobedientes se alistan.
Rufo Caballero

 

 

Los desobedientes se alistan
Rufo Caballero
En Cuba es muy popular una canción que reza: “No me regales más nada. Déjame ganárme­lo yo. No me lo cobres luego a pedradas…”. La entonan los fieles como los infieles; esto parece ser: los religiosos como los iconoclastas. ¿Los fieles son simuladores? ¿Qué define, todavía hoy, la fidelidad? ¿Quiénes son los más infieles? ¿Los que se fueron, en diferentes hornadas, luego de aquella invitación: “Que se vaya la escoria, los delincuentes, los homosexuales…”? ¿Que se vayan los intelectuales? La escoria, los delincuentes, los homosexuales, los intelectuales, ¿una serie de figuras fácilmente intercambiables? ¿Los infieles son la escoria, ese reducto infecundo de la historia patria, despropósito de la nación, basurero del socialismo?
¿Los infieles son aquellos que, ya idos, intentaron el blanqueamiento de la memoria y si­guen teniendo, de una forma tenaz, a Cuba en su mente? Eso querría el pensamiento cansado: que la lealtad o la pertenencia fueran valores pendientes de la frontera geográfica, del adentro o el afuera, del estar o el partir. Pero todo es acaso más complejo: la fidelidad la marca el borde de la credulidad.
Los más infieles somos esos que renunciamos un día al salario dócil, al pensamiento uni­forme que así como proclama sus ofrendas y su bondad, te entra a pedradas al menor disenso. Los más infieles somos los atrevidos capaces de pensar con cabeza propia, quienes no hacemos coro a la retórica y la consigna. Los más infieles, de adentro o de afuera (toda isla es un inflable que se estira a voluntad), somos esos malditos reacios a confiar en que el hombre sea nuevo o viejo, en que la sociedad superior está a tres pasos del futuro. Desconfiados de los vítores al futuro y de la serpentina porvenirista, sabedores de que el hombre no es viejo ni nuevo, sino el hombre, así, sin cualificaciones sobreintencionadas, con sus zonas oscuras, y retrógradas, y dificultosas, los más infieles han ido trazando un relato otro de la cubanidad, alternativo, polemizante, discontinuo.
El mayor lastre de los más infieles ha sido quizá la política del exceso y el arrastre del pro­vincianismo, que han impedido articular un pensamiento sistemático. Las guerrillas interinas, infructuosas, entre las bodegas y las parcelas: la crítica científica o la crítica impresionista, la interpretación teleológica o la descripción instrumental, etc. Entretanto, la abroquelada ética excluyente se reclina y solaza: miren a los más infieles, dispersos, infecundos, adolescentes.
La antología Nosotros, los más infieles resulta una impresionante enciclopedia de la produc­ción cultural en la Isla. El primer valor de sus páginas reside en la densidad del sistema, en la sistematización de lo que estuvo desordenado y segregado. Y no hablo del trascendentalismo que asedia a la ínsula, por lo mismo de la fragilidad y el aislamiento; no hablo de esa sed de lo físico, del contorno definitivo, allí donde ha habido siempre el balbuceo lábil de la ola; no. Hablo de la seriedad académica que no neutraliza la tendencia sino la sumerge en un todo donde ella será siempre una voz, no La voz. Nosotros, los más infieles se burla de la pretensión de hegemonía a cualquier nivel: la hegemonía textual, parece decirnos, no es menos grave que la directamente política. Aquí están todos los responsables de una escritura posible y una car­tografía analítica del arte cubano en los últimos veinte años. Todos son infieles, eso sí; cuesta encontrar un feligrés de manual, un devoto a pie juntillas, un disciplinado de la norma y la cartilla. Cuesta. Pero, a partir de ahí, a partir de alistarse en el imperativo de la libertad de las ideas, fluye el consorcio de lo dispar.
A diferencia de cierto compendio reciente, que parece salido de una mentalidad “ochen­tista” interesada en explicarse un arte de otras circunstancias desde una experiencia y una explicación del mundo francamente rebasadas, Nosotros… no se afilia a ninguna ideología predeterminada. Me parece advertir que el criterio editorial ha sido aquí el de corresponder a la vigorosa práctica artística de la cultura cubana, una de las más sostenidas tradiciones de Latinoamérica, con la integridad y la diversidad de un pensamiento libre y sólido, validado por la riqueza de la argumentación, por el ingenio y el aporte lúcido del discurso, y no por la postura o el vector de las ideas. El resultado es la más completa y múltiple de las antologías que sobre el arte cubano se hayan conformado jamás.
La serenidad analítica, la inteligencia de la estructuración (los rótulos de los capítulos son en sí mismos un mapa, una atendible proposición de sentidos) se debe a uno de esos críticos incrédulos que vivió en Cuba el decenio difícil de los años noventa del siglo XX. Andrés Isaac Santana, una de las principales voces de la crítica cubana en los 2000 —junto a Mailyn Macha­do, Suset Sánchez, Jacqueline Venet, Sandra Sosa, y tantos otros—, vivió, entre la perplejidad y el aprendizaje, una década que fue de la recolocación del paradigma estético como estrategia de subterfugio frente al repliegue de la institución, a la complacencia del hedonismo para atender a un mercado de segunda, o para tranquilizar al recurrente discurso de la unidad ante el albur, in­cesante, de las crisis. El arte cubano de los años noventa fluctuó de la tropología a la tautología. Terminó en el peligro del acertijo, en un laberinto estético que extraviaba el fértil diálogo social de la mejor historia de la cultura artística en la Isla. Y fue esa una pérdida traumática, cierta­mente, porque si en otros espacios los arpegios estéticos y los malabares de estilo bastarían para fundamentar una praxis artística, difícilmente en la voracidad y el maremagno de los “pueblos jóvenes”, ávidos de la definición y el ademán identitario, la cultura puede contentarse con la devoción lingüística y el olvido de la referencia. Eso hasta hoy, en que, promediados los 2000, el diálogo vuelve a instaurarse, curiosamente en el soporte video (videoinstalaciones o, sin más, audiovisuales derivados de la tradición de vanguardia), gracias, sobre todo, a la dinámica de la “Cátedra de conducta” ejercitada en la Isla por una de sus mejores artistas: Tania Bruguera.
Decía que Andrés vivió ese proceso. Andrés viene de la misma paradoja que condiciona a todos hace por lo menos treinta o cuarenta años: salidos de las escuelas de Humanidades fo­mentadas por la Revolución, comprendemos que la primera condición del Humanismo ha de ser el razonamiento propio y no la adscripción irracional. Esa fue, es la gran paradoja: así como te doy el conocimiento, te exijo una rectitud marcial contraria a esa libertad que todo saber trae aparejada como necesidad vital, como respiración natural. Y es tan fuerte la tormenta, tan tortuoso el camino, que en el centro del huracán todo se confunde, se monta con su contrario, todo se difumina y se pierde. Llega entonces la política de la bodega: todos contra todos. La razón se aplaza, y la cultura artística cubana continúa sin el pensamiento calmo que la organice y la dimensione de una vez. Por eso pienso que el tomar distancia, distancia física, sí fue útil en este caso. No creo que Andrés Isaac hubiera podido reunir este libro dentro de Cuba, en medio de todos los cruzamientos, y la urgencia de la definición que se vuelve su reverso: la epidermis y el calor de lo mondo, de aquello que muere antes de surgir.
Nosotros, los más infieles dibuja un mapa sociocultural de máximo rigor, donde se anudan teoría y crítica, ensayo y reseña, escritura de autor y estilos más ortodoxos. Todos comulgan, sin embargo, en la necesidad de razonar, de pensar el proceso de la sociedad y la cultura cubana durante las décadas recientes, en forma de contribución acerca de una identidad punzante y ro­busta. En días de mundialización, la historia plural que cuenta este libro viene a ser una muestra de cómo engranar lo local y lo universal de modo orgánico y valiente. Para la memoria cultural cubana resulta un libro indispensable, pero a los ojos de cualquier lector, esta experiencia de orden y de interpretación debe suponer una fascinante aventura.
A la hora de pensar una isla, Nosotros, los más infieles tiene el peso de un mundo. Y su gracia mayor estriba en la habilidad de tejer lo unitario a partir del disenso y la autonomía, afán dudoso y sospechoso para el discurso totalitario. Cuando es capaz de publicar un ensayo que contradice puntualmente todo lo expresado por el anterior, Nosotros, los más infieles sabe que la infidelidad es la única manera de no recibir regalos a condición de que mañana te lo cobren a pedradas.
En La Habana, julio y 2007.

Índice

Prólogo
Los desobedientes se alistan
Rufo Caballero

Introducción
Salto mortal, sin temor a la caída.
Andrés Isaac Santana
Capítulo I
A la entrada del laberinto: (los 90) dibujando la escena

Kevin Power
Cuba: Una historia tras otra

Eugenio Valdés Figueroa
Trayectorias de un rumor. Arte cubano en el período de la postguerra.

Gerardo Mosquera
La isla infinita: introducción al nuevo arte cubano

Danné Ojeda
Símbolo y síntoma de la vanguardia cubana en el período revolucionario (versiones).

Antonio Eligio Fernández (Tonel)
Acotaciones al relevo

Osvaldo Sánchez
Utopía bajo el volcán. La vanguardia cubana en México.

Antonio Zaya
Lecturas fragmentarias, sincréticas, promiscuas y superpuestas

Lupe Álvarez
Neovanguardia, interculturalidad y humanismo, hacia una pragmática pedagógica

Osvaldo Sánchez
Los estilos no mueren… El kitsch es inmortal

Frency Fernández
Complots, del «conflicto» al «sinflicto»

Cuauhtémoc Medina
Cubantown. Una diáspora estacionada en México

Rufo Caballero
Con la sutil elocuencia del sosiego. (La institución, la historiografía y el imaginario estético en la tensión del arte cubano entre los 80 y los 90)

 

Capítulo II
Obsesión por el mapa, especulaciones cronológicas y cartográficas

Rufo Caballero
Las apostillas del maníaco. (La crítica y el arte cubano, en el balance de los años 90)

Orlando Hernández
A favor de Babel        

Yolanda Wood
Periodizar el arte cubano contemporáneo: ¿Poliedro o bola de cristal?

Rufo Caballero
Los recodos de la tempestad (cuarenta años de una imagen)

Antonio Eligio Fernández (Tonel)
Árbol de muchas playas: del arte cubano en movimiento

Rufo Caballero
Los recuerdos del cómplice

Nelson Herrera Ysla
Arte cubano a vuelo de pájaro, entre dos siglos

Elvia Rosa Castro
Play Off (a propósito también de Antonia)

 

Capítulo III
Negociaciones y mediaciones en el campo: la autonomía como espejismo

Lupe Álvarez
Memoria de nubes

Danné Ojeda
Proyectos-arte en acción de reescritura: la pragmática de René Francisco Rodríguez

Antonio Eligio Fernández (Tonel)
Debido al desorden progresivo: apuntes sobre autonomía, compromiso y política (cultural) en el arte cubano

Juan Pablo Ballester
Soñando en cubano

Orlando Hernández
Alberto Casado: apuntes para una simpática historia de la censura en Cuba

Gerardo Mosquera
Arte Preso. Ángel Delgado 1242900

Rafael Rojas
Matando el tiempo.
Héctor Antón Castillo
¿Cómo dorar la píldora del caos? o las travesías imaginarias de Kcho.

Darys Vázquez y Lissette Monzón
El mercado del arte en los márgenes de la ideología y la realidad (notas para un acercamiento a la nueva situación de mercado de la plástica cubana contemporánea en la década de los noventa)

Wendy Navarro
Pensar el arte: espacios y tentativas

Cuauhtémoc Medina
Lo real Habana. La Quinta Bienal

Janet Batet
Retos para un Salón de Arte Contemporáneo

David Mateo
Indicios

Rufo Caballero
Agua bendita

Suset Sánchez
La tala (sobre el III Salón de Arte Cubano Contemporáneo)

Andrés Isaac Santana
En el reverso de la autoridad: surrealismo, paradojas y la brisa del mar

Rufo Caballero
Los días contados

David Mateo
Riesgos del arte como escamoteo y protocolo

Frency Fernández
Vómico

Orlando Hernández
Por qué ha dejado de entusiasmarme el arte contemporáneo

Héctor Antón Castillo
Vía Crucis de una Bienal (apuntes de un viaje hacia ninguna parte)
Magaly Espinosa
Curaduría por qué y para qué

 

Capítulo IV
Ordenando la escena: signos discursivos, construcciones y relatos

Eugenio Valdés Figueroa
El arte de la negociación y el espacio del juego (el coito interrupto del arte cubano contemporáneo)

Lupe Álvarez
Contar en Cuba: el relato y la sospecha

Tamara Díaz Bringas
Yo es otro: estrategias de repliegue autoral en la plástica cubana de los noventa

Rubén de la Nuez
El heterónimo y su doble articulación en lo visual.

Dannys Montes de Oca Moreda
Apropiaciones históricas y postmodernismo de apropiación: Dinámica contemporánea de lo nuevo y lo anterior.

Lupe Álvarez
El ardid y la historia. Un acercamiento cómplice a la obre de Saidel Brito.
Nelson Herrera Ysla
Movida en el arte cubano contemporáneo

Dannys Montes de Oca
La isla: Ficciones históricas e historias desde la ficción

David Mateo
Porfía y simulacro de los géneros

Javier Negrín
Pa’ ir tirando. Lo provisional en la obra del Gabinete Ordo Amoris

Gerardo Mosquera
Arte haciendo política: Eduardo Ponjuán y René Francisco.

Frency Fernández
Rusty Scope: de Cornell a Resnor… sancochar en lo más  

Marilyn A. Zeitlin
Luz brillante

Eugenio Valdés Figueroa
La dirección de la mirada.

Dannys Montes de Oca
El oficio del arte.

 

Capítulo V
Revisiones del mito: mirada antropológica y crítica cultural

Magaly Espinosa
El espacio de lo cotidiano y el sabor del etnos: estudios culturales latinoamericanos en la producción simbólica de lo «diferente»

Janet Batet
De la naturaleza de los hombres

Ania Rodríguez y Yisel Arce
Las relaciones de poder en la devoción a San Lázaro. Subversiones en los territorios del símbolo

Lillebit Fadraga
Religión

Ania Rodríguez y Yisel Arce
José Ángel Vincench y Marta María Pérez: otra mirada al culto

Santiago B. Olmo
Belkis Ayón. Los ojos del relato.

Andrés Isaac Santana
Bedia: el lucero guardián.
La investidura del ritual en los límites del lenguaje

 

Capítulo VI
A la sombra del canon: voces y subjetividades laterales

Rufo Caballero
Sano y sabroso, el borde deseando
 
Ariel Ribeaux
Ni músicos ni deportistas (notas para el libro oscuro)

Andrés Isaac Santana
La apoteosis del falo

Lupe Álvarez
Perturbación, hermana mía

Andrés Isaac Santana
El estadio de la duda
(A propósito de la ambigüedad en René Peña)

Dannys Montes de Oca
El otro que somos. El otro que no somos.

Rufo Caballero
A recogerse: alta peligrosidad.
(homoerotismo y libertad en la pintura de Rocío García)

Andrés Isaac Santana
Erotismo de salón (el extravío del deseo, el goce y la lástima)

Israel Castellanos
Testículos. De lo masculino en la visualidad cubana.

Suset Sánchez
El sabor de la galleta olvidada sobre la mesa

Sandra Sosa
Pulsiones e insinuaciones corporales:
Itinerarios del cuerpo en la fotografía cubana

Andrés Isaac Santana
Los recursos del espejo en la poética visual cubana. (Hurgando en el espacio del otro)

 

Capítulo VII
Aquí y allá: desplazamientos heterotópicos, insularidades y memoria

Eugenio Valdés Figueroa
La llave y el ojo en la cerradura. De construcciones y utopías en el arte cubano contemporáneo

Iván de la Nuez
El destierro de Calibán. Éxodo y viaje de la cultura cubana de los 90 en Europa

Alberto Ruiz de Samaniego
La isla futura

Rufo Caballero
Allí, el espacio en el arte cubano contemporáneo

Fernando Castro Flóres
Ropa Vieja

Yolanda Wood
La insulomanía en el arte cubano actual.

Elvis Fuentes
Félix González-Torres en Puerto Rico: una imagen por reconstruir

 

Capítulo VIII
Descentramientos, representación y lenguajes

Rubén de la Nuez
Memoria de la postvanguardia: la performance en su campo expandido

Glenda León
La condición performática

David Mateo
Vindicación del grabado

Dannys Montes de Oca
El grabado, ¿antes o después?
Eco y recuento de una huella.
Juan Antonio Molina
El espejo y la máscara. Comentarios a la fotografía cubana postrevolucionaria

Iliana Cepero
Entre los límites de lo incierto. Aproximaciones a las nuevas poéticas de la fotografía cubana

Nahela Hechavarría
La fotografía documental cubana de los 90: una propuesta

Juan Antonio Molina
La marca de su cicatriz. Historia y metáfora en la fotografía cubana contemporánea

Eugenio Valdés Figueroa
Los mapas del deseo

Nelson Herrera Ysla
Una fotografía del cambio en Cuba

Eugenio Valdés Figueroa
El otro rostro de la fotografía cubana

María de los Ángeles Pereira
La escultura en Cuba. Una historia cautivante

María de los Ángeles Pereira
Artistas cubanos en la urdimbre temporal del Caribe.
(Representación, memoria e identidad cultural en la escultura contemporánea)

Meyken Barreto y Marialina García
Radiografía de una imagen indócil (diagnóstico para un trazado de la historia del video arte en Cuba)

Danny Montes de Oca
Contactos y mediaciones. Entradas y salidas de las artes plásticas cubanas en el universo mediático

Cristina Vives
Timing lacking mixture (Raúl Cordero en los espacios incompletos)

Magaly Espinosa
Arte de conducta: proyecto pedagógico desde lo artístico

Información cedida

 

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