Evelyn Hellenschmidt
fragmentos de tierra y mar adentro
Inauguración el viernes 18 de diciembre a las 20:00 h / SALA 2
Desde el 18 de diciembre hasta el 5 de febrero de 2010
Galería ARTEKO
Corta, 4. 20001 Donostia-San Sebastián
www.artekogaleria.com
Evelyn Hellenschmidt, Etville, Hessen, Alemania, 1962, regresa a la galería ARTEKO con fragmentos de tierra y mar adentro, un resumen de la exposición que ha presentado este año en marzo, junio y julio en la galería Raquel Ponce de Madrid, en D’mencia, Córdoba y en la Alhóndiga, Segovia, respectivamente. Se trata de la tercera exposición de la escultora alemana, afincada en España desde 1986, en ARTEKO
Tierra y mar adentro muestra esculturas centradas en la idea y la imagen del tránsito y representan un nuevo y delicioso ejercicio de reducción –o depuración- y de adecuación del proceso creativo y de la sintaxis escultórica al mensaje poético de Evelyn Hellenschmidt: la artista establece, en cada momento, relaciones entre el devenir del dibujo en el espacio –la línea, omnipresente, es sin duda la forma más liviana que puede concebirse- y la propia actividad constructiva, íntimamente ligada a la imagen de la soledad, a la concentración y a la cavilación.
El proyecto tierra y mar adentro tiene como hilo conductor un “viaje” desde África por el mar hacia Europa. Un viaje impulsado, no por el placer, sino por la supervivencia individual y colectiva. Emigración, huida, evasión, etc. tienen un denominador común: alejarse de situaciones externas y/o internas que son difíciles de soportar.
… Quizás –se pregunta Wulf Winkelmann- como individuos estamos atrapados en nuestro auto creado mundo, como las figuras de Evelyn entre las perturbadoras zarzas metálicas que aparentan jaulas, O quizás la sociedad como ente sufre una enfermedad…
En el texto introductorio de tierra y mar adentro el crítico Javier Rubio admite que no puede evitar pensar que toda la obra de Hellenschmidt plantea –o trata de responder a una única pregunta: qué hacer con el hombre, con el individuo, con la figura?, y señala: Son, precisamente, estas referencias figurativas las que caracterizan a una escultura que, por lo demás, busca siempre las estructuras mínimas, la pureza geométrica y la liviandad de lo esquemático (y aun de lo dibujístico, porque aquí la línea es el argumento principal); aunque tal vez sería más apropiado decir que es el modo en que tales personajes se insertan o se ocultan en la escultura lo que la hace tan peculiar: la figura humana no protagoniza la obra, sino que la habita y, a menudo, no es más que una diminuta y escuálida forma en la que el espectador no repara en un primer momento.