Federico Fellini
El circo de las ilusiones
17 febrero – 13 de junio
Comisariada por Sam Stourdzé
CaixaForum Barcelona
Av. del Marqués de Comillas, 6-8. Barcelona 08038
Imagen: Federico Fellini. Fotografía de Tazio Secchiaroli. © David Secchiaroli
Considerado uno de los artífices de la modernidad cinematográfica, el cineasta Federico Fellini (Rímini, 1920 – Roma, 1993) altera en su obra las reglas de la narración, deconstruye el relato y reconcibe el cine con absoluta libertad. Su filmografía constituye un mundo particular, privado y personal, de imágenes líricas y poéticas, erigiéndose en una valiente defensa de la imaginación como categoría cognoscitiva y comprensiva válida. Federico Fellini. El circo de las ilusiones, organizada por la Obra Social ”la Caixa” y NBC Photographie, pone un énfasis especial en las obsesiones de Fellini, las imágenes que le inspiraron, las que soñó y las que construyó. Así, se detiene en aspectos inherentes al mundo felliniano, como la mujer en todo su polimorfismo, la ambigüedad de su sentimiento religioso, el psicoanálisis y los sueños o su relación con los medios de comunicación. La muestra reúne una iconografía diversa, con más de 400 piezas, entre fotografías, dibujos, revistas, cómics, carteles, entrevistas y extractos de filmes, algunos de ellos inéditos hasta ahora. Todo, con el doble objetivo de poner de relieve los mecanismos de la creación felliniana y explicar todo su cine a partir de una nueva mirada, abordando de una forma más amplia el siglo XX, el siglo del cine, de la prensa, de la televisión y de la publicidad: la fábrica de las imágenes. Federico Fellini. El circo de las ilusiones ha contado con la colaboración de la Fondation Fellini pour le cinéma (Sion), la Fondazione Federico Fellini (Rímini) y la Cineteca di Bologna, y se podrá ver en CaixaForum Barcelona hasta el 13 de junio.
A los diecinueve años, Federico Fellini abandonaba Rímini para partir a la conquista de Roma. Inició su carrera trabajando como caricaturista para diversos periódicos satíricos, pero no tardó en lanzarse a escribir y, en la década de 1940, colaboró en la redacción de numerosos guiones de películas. Por ejemplo, trabajó junto a su amigo Roberto Rossellini en Roma, ciudad abierta (1945) antes de debutar como director con Luces de variedades (1950). Algunos años más tarde, lograría el reconocimiento internacional gracias al Óscar que obtuvo por La strada (1954). A los cuarenta años, Fellini provocó una gran polémica con La dolce vita (1960). La Iglesia, que hasta entonces le había apoyado (considerándole incluso un cineasta católico), se indignó al estrenarse el filme, que tachó de decadente y blasfemo. Fellini continuó su carrera de forma totalmente libre, al estrenarse el filme, que tachó de decadente y blasfemo.
Fellini continuó su carrera de forma totalmente libre, al margen de las tendencias. Alteró las reglas de la narración, deconstruyó el relato, reinterpretó el cine. La película 8 ½ (1963) supuso un nuevo giro: sus cuestionamientos sobre la creación y su reflexión sobre el cine le llevaron a superar las fronteras de lo real para explorar el mundo de lo imaginario. Los recuerdos de infancia, el inconsciente y los sueños empezaron a tomar relevancia en su obra. Su biografía continuó siendo uno de sus temas recurrentes, pero a partir de ahí no dudó en interpretar su propio papel (Apuntes de un director, Los clowns, Roma, Entrevista).
La exposición se articula en torno a cuatro grandes ámbitos, que presentan a Fellini a través de sus distintas obsesiones y sus fuentes de inspiración como materia prima de su proceso creativo
Cultura popular
En este primer ámbito, se analizan las obsesiones de Fellini y cómo éste las reflejó en sus películas: desde el mundo del cómic hasta el circo, pasando por su visión de la religión, el poder o los medios de comunicación. El cineasta se inspiraba en lo que le rodeaba y en el amplio repertorio de sus recuerdos, ya fueran reales o inventados.
Fellini en acción
En este ámbito de la exposición, se muestran los procesos para dar forma al universo felliniano junto con sus colaboradores. La figura de Nino Rota es indisociable de la obra de Fellini. Rota compone la música del conjunto de sus películas, desde El jeque blanco (1952) hasta Ensayo de orquesta (1979). Fellini describe así esta intensa colaboración: «El trabajo con Rota se hace exactamente igual que para elaborar los guiones. Yo me sitúo cerca del piano frente al que se sienta Nino y le digo exactamente lo que quiero. […] Él sabe que la música de una película es un elemento accesorio, secundario, que sólo ocupa el lugar principal en raros momentos».
La ciudad de las mujeres
En la obra de Fellini, se suceden las obsesiones femeninas. Forman una gran familia en la que el cineasta se siente a gusto. La ninfomanía de la Saraghina de 8 ½ (1963) recuerda a la de la Volpina de Amarcord (1973), y los enormes pechos de la estanquera de Amarcord parecen los mismos que los de la campesina de La ciudad de las mujeres (1980).
La invención biográfica
Este último ámbito de la exposición recorre los recuerdos infantiles y los sueños que aparecen constantemente en sus filmes. 8 ½ (1963) cuenta la historia de un director en crisis de inspiración, una especie de réplica de Fellini en la pantalla. Esta película supone un giro en la obra del cineasta. A partir de ese momento, el propio Fellini se convierte en uno de sus temas recurrentes y participa en la puesta en escena de su propia imagen, como muestran los carteles promocionales del filme y, sin ir más lejos, su título: ese 8 ½ corresponde sencillamente a la octava película y media de Fellini. Luces de variedades (1950), que codirige con Alberto Lattuada, cuenta la mitad, como los dos mediometrajes Agencia matrimonial (1953) y Las tentaciones del doctor Antonio (1962).