Museo Guggenheim Bilbao: Anish Kapoor

Archivado enExposiciones 0 comentarios

Anish_Kapoor.jpgAnish Kapoor
16 de marzo – 12 de octubre de 2010
Comisariado: exposición instalada en el Museo Guggenheim Bilbao bajo la dirección curatorial de Alexandra Munroe
Museo Guggenheim Bilbao
Abandoibarra Etorbidea, 2. 48009 Bilbao
www.guggenheim-bilbao.es
Patrocinada por Iberdrola

Imagen: Anish Kapoor. Mi patria roja (My Red Homeland), 2003. Cera y pintura al aceite, aspa de acero y motor
12 m (diámetro)
Cortesía del artista y de la Lisson Gallery, Londres
Instalación: Museo Guggenheim Bilbao, 2010
Fotografía: Erika Ede © FMGB Guggenheim Bilbao Museoa, 2010

Se trata de la primera muestra monográfica a gran escala dedicada en España a la obra de Anish Kapoor, uno de los artistas más reconocidos e influyentes de su generación. Concebida en estrecha colaboración con el artista, la exposición incluye obras creadas a lo largo de treinta años de trayectoria, desde la década de 1970 hasta la actualidad.

El Museo Guggenheim Bilbao  presenta la primera exposición monográfica a gran escala dedicada en España a la obra de Anish Kapoor. Durante los últimos treinta años Anish Kapoor se ha forjado, a nivel internacional, una reputación como uno de los artistas más importantes e influyentes de su generación. Su exploración acerca de la forma y del espacio, y su empleo del color y de los materiales han ejercido una profunda influencia en el curso de la escultura contemporánea.
Organizada por la Royal Academy of Arts de Londres y el Museo Guggenheim Bilbao, la muestra ha sido concebida e instalada en estrecha colaboración con el artista y ofrece una profunda reflexión acerca del método de trabajo y proceso creativo de Kapoor por medio de veinte obras de varias series que abarcan desde los años setenta hasta la actualidad.

Obras de pigmento
La serie escultórica más temprana que se presenta en el Museo Guggenheim Bilbao se compone de obras realizadas con pigmento en polvo aplicado a formas geométricas que parecen surgir de las paredes y del suelo.
Completado entre 1979 y 1984, este conjunto de obras comenzó a modo de experimentación con el color como material a través del empleo de pigmento. Como resultado surge la serie de obras 1.000 nombres (1000 Names). La claridad y pureza de estas piezas tuvo un efecto inmediato. Naturales y abstractas en su forma, estos objetos parecen surgir del suelo y de las paredes de la sala, dando lugar a la idea de obras “auto-generadas”, que existen sin necesidad de un autor. “Intentaba llegar a algo que fuera como no realizado, como si se manifestase a sí mismo, como si existiera por su propio deseo”, afirmaba Kapoor.

Sobre el vacío
Tras las primeras piezas de pigmento, Kapoor decide excavar el objeto. Adán (Adam, 1988–89) y Sin título (1990), incluidas en esta exposición, son dos ejemplos clave de las primeras exploraciones del artista sobre la idea del vacío. La noción de que el vacío puede hacer que el espacio esté más lleno fue un descubrimiento conceptual fundamental para Kapoor. “Parece como si vaciando la forma, quitándolo todo… de algún modo el espacio no se vaciara, más bien como si se llenara. Y creo que fue una gran sorpresa para mí. Sentí que era el momento de un gran descubrimiento. Que vaciar era llenar, en realidad, y que lo que lo llenaba era una especie de oscuridad. Una oscuridad de masa, una oscuridad del interior y, desde luego, una especie de oscuridad psicológica”.

Amarillo (Yellow, 1999)
Amarillo
(Yellow , 1999) es una pieza monumental en la que Kapoor emplea el color como instrumento para abarcar y subvertir la forma. Un gran hueco se hunde en la pared amarilla. La mera escala de la obra y su monocromía llenan la visión del espectador, desdibujando los límites entre espacio y forma, entre lo que creemos conocer y lo que percibimos. Es como si el color existiera como estado o condición del ser.

No objetos
El deseo de Kapoor por ampliar el ámbito de la escultura más allá de sus límites físicos lo condujo a crear piezas reflectantes. Una gran sala diseñada por Gehry acoge una instalación de esculturas realizadas en acero inoxidable pulido, que sólo parecen cobrar vida como objetos reales cuando la imagen activa del visitante se refleja en su superficie. En obras como Poniendo el mundo del revés , Oro (Turning the World Upside Down, Gold, 2009), las superficies cóncavas de los espejos invierten los reflejos de los visitantes y distorsionan las ondas de sonido que las rodean, transformando el espacio que ocupan.

Mi patria roja (My Red Homeland, 2003)
Mi patria roja
(My Red Homeland, 2003) es un vasto paisaje rojo que consta de un aspa de metal que, movida por un motor, gira de forma casi imperceptible dentro de un contenedor circular abierto que contiene veinticinco toneladas de cera de color rojo sangre, generando en el espectador una ilusión óptica, como si la masa de cera roja se desbordara del interior hacia el exterior de la instalación.

Disparos en el rincón (Shooting into the Corner, 2008–09)
Esta pieza fue exhibida por primera vez en Viena, la ciudad en que Freud creó el psicoanálisis. De manera inexorable y repetida, un cañón dispara proyectiles, a intervalos de 20 minutos, contra un rincón. Los restos de cera se van acumulando en el suelo de la sala durante el período de exposición, llegando a alcanzar unas treinta toneladas. La acción dramática de Disparos en el rincón ocurre en un lugar aparte, en una especie de espacio ritual en el que acontece un simbólico acto de violencia. Una vez más, se prescinde de la mano del artista, que es sustituida por una máquina, poniendo aún más de relieve la libertad que el creador otorga al espectador para que interprete estas obras. En la tradición duchampiana, Kapoor considera que la interpretación del espectador es esencial para la obra de arte.

Greyman grita, Shaman muere, volutas de humo, belleza evocada (Greyman Cries, Shaman Dies, Billowing Smoke, Beauty Evoked, 2008–09)
Este conjunto de esculturas de cemento, la obra más reciente de Kapoor, ha sido generado mediante un proceso tecnológico, específicamente desarrollado, en el que una impresora tridimensional controlada por un ordenador extrude cemento según un diseño previamente formulado por el artista. De esta manera, se subvierten las formas de producción. Los objetos resultantes desafían la tradicional noción de forma. Desde lo arquitectónico a lo arcaico, desde lo corpóreo a lo escatológico, estas piezas parecen más objetos naturales que fabricados siguiendo un diseño concreto. 

El gran árbol y el ojo (Tall Tree & the Eye, 2009)
Situada en el estanque norte del Museo Guggenheim Bilbao, junto a la ría, se erige la deslumbrante obra El gran árbol y el ojo (Tall Tree & the Eye, 2009). Consistente en casi ochenta esferas de acero inoxidable, El gran árbol y el ojo refleja y multiplica su entorno produciendo reflejos fractales. Cada esfera no sólo se refleja en las contiguas, sino que también se funde con el paisaje, reflejando la silueta del Museo y la arquitectura circundante en un proceso sin fin.
El ángulo de las imágenes va cambiando a medida que la mirada de espectador sube por la escultura. De esta forma, el artista expresa la naturaleza fugaz del aspecto de las cosas y, mediante una compleja utilización de luz y sombras, de volumen y espacio, nos hace pensar en la inestabilidad del mundo visible, trayendo a la tierra las nubes y el cielo.

Artículo de e-notes   @   12 marzo 2010 0 commentarios
Tags : ,

Comparta este artículo

RSS Digg Twitter StumbleUpon Delicious Technorati

0 Comentarios

Ningún comentario todavía, sea el primero en dejar su opinión!
Deje su comentario

Nombre

Email

Website

Artículo anterior
«
Artículo siguiente
»
de.pinque designed by Website Hosting  |  In conjunction with Video Hosting   |   VPS Hosting   |   Video Sharing Script