Fetiches Críticos. Residuos de la Economía General
Desde el 26 de mayo hasta el 29 de agosto de 2010
Organizada por CA2M Centro de Arte Dos de Mayo
Comisarios El Espectro Rojo: Cuauhtémoc Medina, Mariana Botey y
Helena Chávez Mac Gregor
Artistas Participantes:
Maria Thereza Alves, Francis Alÿs, Martí Anson, Karmelo Bermejo,
Mariana Botey – Cuauhtémoc Medina, Miguel Calderón, Duncan
Campbell, Jake & Dinos Chapman, Andrea Fraser, Fran Ilich, Fritzia
Irizar, Jota Izquierdo (en colaboración con Abel Carranza), Roberto
Jacoby-Fernanda Laguna, Alfredo Jaar, Magdalena Jitrik, A Kassen,
Teresa Margolles, M & X, Raqs Media Collective, Vicente Razo,
Gustavo Romano, Bea Schlingelhoff, Guillermo Santamarina,
Santiago Sierra, Judi Werthein y Federico Zukerfeld
Organizada por CA2M Centro de Arte Dos de Mayo
Av. Constitución 23
28931 Móstoles, Madrid
www.ca2m.org
Imagen: Bea Schligenhoff. Una vez más educando a la burguesía intelectual ,2009-2010. Murales in situ, medidas variables. Cortesía del artista
El CA2M Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid plantea en la exposición Fetiches Críticos. Residuos de la economía general un análisis del concepto de racionalidad aplicado a los intercambios económicos. En el proyecto participan 28 artistas de distintos países con intervenciones teórico – estéticas que exploran el abigarrado y complejo sistema económico del capitalismo, como un sistema abierto a fracturas y paradojas que el arte aprovecha.
La muestra es el primer proyecto expositivo y primera publicación del periódico de El Espectro Rojo , un grupo de comisarios con sede en la ciudad de México, que está formado por Mariana Botey, Helena Chávez Mac Gregor y Cuauhtémoc Medina.
El Espectro Rojo reúne en esta exposición una variedad de ejemplos de intervenciones teórico-estéticas que cuestionan el marco de la reflexión económica ordinaria, que se ha impuesto como “sentido común” en el pensamiento dominante. Esas obras, que apelan a una aparente “irracionalidad” económica, ponen en cuestión las relaciones entre deseo y producción, y las nociones convenidas de “desarrollo”, “subdesarrollo” y “eficiencia”.
En abierta discrepancia con cierto carácter melancólico de algunas reflexiones contemporáneas, Fetiches críticos expone el modo en que una diversidad de intervenciones artísticas recientes, han invocado una constante transgresión política y estética. En ellas, la noción de fetiche manipula y trastoca las ficciones de utilidad, intercambio equivalente y racionalidad de inversión.
Fetiches críticos rebasa la descripción miserabilista de los efectos de la crisis del capitalismo, para exponer el modo en que el trabajo artístico documenta momentos de anti-producción, desactiva los mitos del desarrollo y pone en operación al objeto artístico como objeto de deseo y subversión. En este sentido, la muestra toma postura contra la identificación de desmaterialización y des-fetichización, como operación crítica dominante, a favor de rescatar el poder de contagio y diseminación del objeto-fetiche del arte contemporáneo.
La exhibición crea así una constelación de objetos artísticos que desplazan y descentran la razón y el cálculo como esquema dominante de pensamiento sobre la economía, con la esperanza de generar una experiencia política inédita.
Fetiches críticos. Residuos de la economía general es la primera entrega de los proyectos de El Espectro Rojo, un núcleo que opera desde la ciudad de México, conformado por Mariana Botey, Helena Chávez Mac Gregor y Cuauhtémoc Medina, que busca explorar la intersección entre prácticas artísticas y teóricas, desde una perspectiva política, postcolonial y poética.
Retomando una figura del Dieciocho Brumario de Karl Marx (1852) que apela a la condición fantasmal de la revolución que prevalece aún en la época gris del terror hegemónico, El Espectro Rojo se propone explorar las intersecciones en que las prácticas estéticas y políticas contemporáneas que desbordan el marco de la complacencia cultural y los dogmas liberales de nuestros días, para contribuir a la formación de una nueva cultura radical.
En su primer proyecto expositivo y el primer número de su periódico, producido por el CA2M, El Espectro Rojo convoca una variedad de ejemplos de intervenciones teórico-estéticas que cuestionan el marco de la reflexión económica ordinaria, que nuevamente se ha impuesto como “sentido común” en el pensamiento dominante. Recuperando la ambivalencia y complejidad de la categoría del fetiche como centro de la teorización crítica de la sociedad mercantil, tanto como concepto clave de la relación entre pensamiento ilustrado y colonialismo, la muestra Fetiches críticos. Residuos de la economía general agrupa obras y proyectos de más de una veintena de artistas que de modo puntual, diverso y tentativo elaboran la investigación poética de economías fundadas en la heterogeneidad, tanto de intercambios y procesos productivos fundados en una lógica de pérdida, el gasto o dilapidación. Esas obras, que apelan a una aparente “irracionalidad” económica, se vertebran al cuestionamiento de las relaciones entre deseo y producción, y la puesta en cuestión de las nociones convenidas de “desarrollo”, “subdesarrollo” y “eficiencia”.
En abierta discrepancia con carácter melancólico de la reflexión contemporánea, Fetiches críticos busca exponer el modo en que una diversidad de intervenciones artísticas recientes, han invocado una constante transgresión política y estética, donde la noción de fetiche manipula y trastoca las ficciones de utilidad, intercambio equivalente y racionalidad de inversión. Todas las intervenciones y obras compiladas en Fetiches críticos exploran el abigarrado y complejo sistema económico del capitalismo, al norte como el sur, como un sistema abierto a fracturas y paradojas que el arte aprovecha en la búsqueda poética de formas de disidencia práctica e intelectual.
Inspirado en gran medida por la intuición de George Bataille de una ´economía general´, tal como fue inaugurada por los textos “La noción del gasto ” (1933) y posteriormente desarrollado en La Parte Maldita (1950), tanto como por la reflexión sobre la noción del fetiche de autores como William Pietz y Marx mismo, Fetiches críticos busca rebasar la descripción miserabilista de los efectos de la crisis del capitalismo, para exponer el modo en que el trabajo artístico documenta momentos de anti-producción, desactiva los mitos del desarrollo y pone en operación al objeto artístico como objeto de deseo y subversión. En este sentido, la muestra toma postura contra la identificación de desmaterialización y des-fetichización, como operación crítica dominante, a favor de rescatar el poder de contagio y diseminación del objeto-fetiche del arte contemporáneo. La exhibición crea así una constelación de objetos artísticos que desplazan y descentran la razón y el cálculo como esquema dominante de pensamiento sobre la economía, con la esperanza de generar una experiencia política inédita.