Miguel Fernández-Cid, licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid (1978). Ha sido profesor de Crítica, Estética y Arte del siglo XX en las facultades de Bellas Artes de Salamanca y posteriormente en la de Pontevedra. Tras trabajar como jefe de redacción en el periódico de arte Buades y ejercer la crítica en Diario 16 y ABC, en el año 1995 funda Arte y Parte, revista bimensual de información artística que edita y dirige hasta 1998. Desde abril del año 1998 es director del Centro Galego de Arte Contemporánea, que acaba de celebrar su décimo aniversario. Entrevista realizada en diciembre 2004
Tras casi siete años al frente del CGAC ¿considera consolidado su proyecto?
Yo siempre parto del hecho de que los centros de arte contemporáneo son todos de reciente creación y, por lo tanto, todos estamos como empezando. Lo que sí es un hecho constatable y objetivo es que el CGAC es conocido en el medio artístico tanto nacional como del extranjero.
Las cifras de visitantes que tenemos es comparable a la de otros centros con mucho renombre. Estamos en torno a los cien mil visitantes anuales. En una reciente visita a Francfort he podido constatar que allí se mueven en torno a las mismas cifras de visitantes y eso teniendo en cuenta que el museo de Arte Contemporáneo se encuentra al lado de otros museos históricos.
En cuanto al perfil y número de exposiciones, estamos desarrollando una actividad que es propia de un centro de mayores dimensiones que éste, con otra estructura. Por lo que se refiere al número de publicaciones, también es grande y está motivado fundamentalmente por darle una mayor visibilidad a este centro. Las publicaciones hacen que seamos más conocidos dentro del medio artístico, más que las exposiciones.
Considero que el público de exposiciones ya está conseguido, de ahora en adelante incrementaremos las actividades con el objetivo de acercar a otro tipo de público, pues tenemos que tener en cuenta que Santiago de Compostela es una ciudad que acoge a treinta mil estudiantes.
Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que el CGAC está en Galicia y las actividades que hagamos tienen que atender a lo que sucede en el medio artístico de esta comunidad. Además es nuestro objetivo atender a programas que no sólo se ocupen de la actualidad y los artistas más significativos de las últimas décadas sino también , y esa es una de las peculiaridades del CGAC, intentamos que en cada momento haya propuestas diferentes, con utilización de lenguajes artísticos distintos, para muchos tipos de público.
Al mismo tiempo, queremos mostrar esos puntos de inflexión sobre lo que ha sido el arte en las últimas décadas y, lógicamente, una mirada sobre el arte gallego del último siglo. En esta mirada hay momentos concretos en los cuales hacemos más hincapié, como en la última generación de artistas que coincide con los primera promoción salida de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Asimismo, ésta generación coincide además temporalmente con la apertura del CGAC.
Al programar exposiciones de artistas gallegos de esta generación y para que no queden aislados, buscamos en el panorama exterior artistas de esa misma generación con los cuales se pueden trazar puentes o elementos de confrontación.
Por otro lado, hemos establecido unas líneas de colaboración y diálogo tanto con la Facultad de Historia del Arte como con la Facultad de Bellas Artes. Con Historia del Arte, para el desarrollo del ciclo de conferencias y con Bellas Artes está previsto que tanto profesores como alumnos puedan asistir a los montajes de exposiciones de artistas vivos. También se han establecido contactos con Bellas Artes de Porto, pues tenían intención de hacer cursos de postgrado que se desarrollaran simultáneamente entre Santiago de Compostela y Porto.
¿Qué aspectos diferencian el CGAC de los otros museos de arte contemporáneo más próximos: el Marco de Vigo y el Serralves de Porto?. Y ¿qué relación hay entre el CGAC y estos centros?
Nosotros tenemos el inconveniente de tener un centro a dos horas y media, como es el de Serralves, el cual aparentemente cumple todas los requisitos para colaborar con él ya que la línea de exposiciones es muy próxima y porque está en otro país. Sin embargo, esa distancia real no impide colaborar con ellos. Hemos hecho una exposición en colaboración, que fue la de Richard Tuttle, pero en realidad eran dos exposiciones muy distintas. Simplemente aprovechamos para cubrir gastos de montaje, comisariado, estancias y catálogo. Pero esta exposición fue una excepción.
El caso de Marco es completamente diferente puesto que este centro nace cuando el CGAC está funcionando. Por ello Carlota Álvarez Basso, directora de Marco, propuso enfocar la programación hacia exposiciones colectivas, de tesis fundamentalmente y confrontando en una misma exposición lenguajes diferentes. En realidad en filosofía no estamos muy alejados pero, sin embargo, el espectador puede ir a los dos centros sabiendo que se va a encontrar propuestas muy diferentes, lo cual lo considero un acierto.
Por otro lado, el CGAC tiene una peculiaridad, que la arquitectura condiciona mucho el tipo de exposiciones y es muy difícil que las mismas se puedan acoplar fácilmente a otros espacios. Pero sí hemos colaborado con otros centros de España, llevando exposiciones de artistas gallegos. Leiro y Luis Seoane han estado en el IVAM, Salvador Cidrás y Vicente Blanco en el Espacio Uno del Reina Sofía, en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) de Badajoz ha estado la exposición de Vilariño, y este año estará Moldes. Ignacio Basallo ha estado en la Sala Amós Salvador, de Logroño, y A Galicia Moderna, actualmente en nuestras salas, irá al Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Hay colaboraciones con otros centros, pero están pensadas para proyectos específicos. Y las mismas se hacen sin tener un convenio marco, ya que no hemos optado por esa línea de actuación.
Una vez rematado el Xacobeo 2004. Podría hacer una valoración sobre lo que supuso este evento en lo que se refiere a arte contemporáneo..
Yo , como espectador, si he notado que este año se ha desarrollado una actividad más intensa y con una mayor diversidad. Particularmente prefiero el regusto que me queda de este año que del anterior Xacobeo. De hecho, ha habido un listón muy alto de actividad que no sé si se podrá mantener en el 2005, supongo que no. En cuanto al arte contemporáneo, no sé si sería más lógico favorecerlo en estos momentos puntuales, como ha sido el Xacobeo. Yo creo que su momento será más bien a partir de ahora. En cuanto al número de visitantes durante el Xacobeo, exceptuando aquellos espacios expositivos próximos a la catedral, es difícil incrementarlo sobre todo manteniéndote fiel a una programación que consideras más idónea.
A mí me parece que podría tener más eco entre el público si lo que se ha invertido en el Xacobeo se invierte este año, y no me refiero al CGAC. De hecho, todas la exposiciones que han tenido lugar en este centro es lógico que las encuadren dentro de la programación cultural del Xacobeo, ya que el CGAC es parte de la Consellería de Cultura.
Pero insisto, para el arte contemporáneo sería muchísimo más positivo hacer esta inversión en otro año que no fuera Xacobeo. Aunque este año hemos tenido exposiciones tales como As Palabras da Pintura y la de Nancy Spero, que serán muy difíciles de repetir.
El pasado mes de octubre tuvo lugar en el Marco de Vigo un encuentro bilateral entre directores de museos y centros de arte contemporáneo de España y Francia con el fin de propiciar el diálogo entre éstas instituciones. Este tipo de iniciativas ¿ha tenido alguna repercusión?
Creo que todo momento en que se auspicie un encuentro entre directores de museos de arte contemporáneo es muy positivo, tanto para intercambiar opiniones como experiencias.
¿Considera necesario desvincular la dirección de los museos y los programas museísticos del poder político?
Los directores de los centros de arte contemporáneo públicos tenemos una gran ventaja, y es que la financiación te viene dada. En cuanto a la programación, en el CGAC se hace desde el patronato y te puedo asegurar que nunca ha habido injerencias.
Por otro lado, normalmente a los directores de este tipo de centros se nos elige desde un patronato y de este depende nuestra permanencia en el cargo.
¿Cuál es en su opinión el modelo más idóneo para la elección de un director de un museo o centro de arte?
.Para escoger a un director creo que se tienen que tener en cuenta dos premisas fundamentales. En primer lugar hacer una reflexión sobre lo que se quiere, es decir, establecer cuales son las líneas de actuación que han de regir la dirección del centro o museo. Y en segundo lugar, que los candidatos que opten al puesto presenten un plan de trabajo, un currículo y un perfil más o menos abierto al diálogo.
¿Cuáles son los proyectos con los que se enfrenta el CGAC para 2005?
Iniciamos el año con dos exposiciones, A Galicia Moderna y la de Pedro Calapez. Pero es nuestro objetivo incrementar más las actividades que el número de exposiciones. Asimismo, consideramos muy necesario la creación de espacios de debate y para ello contamos con la colaboración de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. También queremos retomar el perfil de exposiciones retrospectivas de artistas gallegos. Este año tendrán lugar las exposiciones de Din Matamoro, comisariada por José Jiménez, y de Xesús Vázquez, comisariada por Juan Manuel Bonet.
Por otra parte, este año se abrirán dos espacios para las creaciones realizadas en formato vídeo. En uno de ellos se podrán visualizar obras de carácter documental y el otro espacio se destinará a las creaciones más actuales.
Entrevista realizada por Marga Crespo
Información publicada en Art Notes_1_05
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