Silvia Longueira dirige desde hace un año la Fundación Luis Seoane en A Coruña. Luis Seoane es una de las principales figuras de la intelectualidad gallega preocupado por forjar una solidez estructural de la cultura dentro de un contexto periférico. Pintor, grabador, escritor, gestor… un amplio legado que esta institución municipal quiere revisar y actualizar, apostando por una reflexión sobre la cultura contemporánea. Entrevista realizada en junio 2005
¿De qué modo se define la Fundación Luis Seoane?
La Fundación se crea en el año 1996 por dos vías paralelas. Una de ellas fue la intención de Maruxa, la viuda de Luis Seoane que dedico su viudez a trabajar para que la obra de Seoane estuviese recogida, conservada y divulgada. Ésta no es una obra para estar donada sin estar trabajada. Además su obra plástica se acompaña de un archivo personal que explica todo un proceso de este país, Galicia, y en parte del proceso político español. Por otra parte el Ayuntamiento de A Coruña tenía un especial interés en esta propuesta que realiza Maruxa Seoane. Así, estos dos intereses se funden, promoviéndose la formación de la Fundación.
La Fundación desde el año 1997 hasta el año 2003, se alberga en unas dependencias municipales, a la espera de la construcción de un nuevo edificio, como se recoge en sus estatutos. En el año 2003, un mes después de la muerte de Maruxa Seoane, se inaugura este edificio municipal. En los estatutos de la fundación no sólo se recoge la promoción y conservación de la obra de Luis Seoane sino también de las manifestaciones artísticas contemporáneas, con lo cual, el Ayuntamiento quiere un espacio donde se recoja; no tanto el arte contemporáneo – creo que el concepto de arte contemporáneo no es exacto para lo que se quiere aquí en este edificio – sino la cultura contemporánea.
Así tenemos un edificio magnífico, yo me atrevería a decir que es uno de los edificios más insignes de esta ciudad en cuanto a arquitectura contemporánea se refiere. Los propósitos están muy definidos tanto como por estatutos como por el interés de propio ayuntamiento. Esta es una fundación que tiene unos objetivos particulares, con la obra de Luis Seoane, pero también tiene otros objetivos generales como son la divulgación, el análisis y la puesta en escena de la cultura contemporánea. Y nuestra ambición es que esto se haga – independientemente de problemas presupuestarios – desde su área de influencia metropolitana, pero con una difusión nacional e internacional. Todos los museos y centros de arte tienen un tiempo de trabajo sordo, en el que se trabaja hacia adentro sin proyección hacia a fuera. A partir de ese momento es cuando se puede empezar a pensar en la promoción o la difusión. Este trabajo sordo, se estuvo haciendo hasta ahora y nuestras expectativas es que en uno o dos años la fundación esté consolidada dentro del circuito nacional.
Dentro de estos proyectos de la Fundación podemos hablar de la existencia de una línea que reactualiza la figura de Luis Seoane. Esta revisión de su obra parece tener una propuesta clara para el espectador en las salas del centro. ¿Cómo se articula el proyecto museográfico entorno a la figura de este artista?
Hay un proyecto museográfico realizado por la catedrática María Luisa Sobrino. Este proyecto está vigente, pero cuando se aborda la dirección de la fundación se revisan cuales van a ser las líneas de la fundación. Las líneas de trabajo de la fundación son tres: una es Luis Seoane, trabajar tanto su obra tanto plástica como intelectual, otra el arte contemporáneo y finalmente la recuperación de la cultura contemporánea o recuperación de la memoria histórica no tanto en el sentido que ya se ha formalizado ese término, sino en una línea de reflexión de la cultura ya pasada, y que la gran mayoría de las veces no ha sido institucionalizada. Esta línea la hemos iniciado el 28 de junio con una exposición titulada O lado da sombra donde se revisa la cultura gráfica gallega desde los años setenta hasta finales de los ochenta. Así pues estas tres son las líneas de trabajo.
Existen unas limitaciones de espacio y tiempo, por lo que el proyecto museográfico varía su exhibición en función de eso; permanentemente Luis Seoane tendrá dos salas de la Fundación, y el resto de las salas se dedican a exposiciones temporales que gran parte de las veces también recogen obra de este artista, ya que estamos moviéndonos en parámetros de tiempo que coincidieron con su obra e intentamos recoger sus influencias. Incluso hay proyectos, como Buenos Aires de Luis Seoane, que tendrá lugar en 2007, en el que se recogerá toda la relación de esa ciudad- puente, para averiguar que sucedió en unos años de vanguardia convulsa. Se trata de una importante referencia de la cultura gallega que no ha sido revisada. Por ejemplo, este proyecto abarcará todas las salas de ese edificio. Con ella celebraremos los diez años de la fundación, ocupando las salas dos proyectos que tienen relación con Luis Seoane: Buenos Aires como referencia intelectual y plástica en la obra de Seoane, y un proyecto comisariado por Valeriano Bozal sobre el dibujo y la ilustración en Luis Seoane.
Así como hay una uniformidad de contenidos en la gran parte de los centros de arte contemporáneo de España, una uniformidad casi pactada, homogénea con lo positivo que ello pueda tener, desde mi punto de vista los gestores de cultura contemporánea están retroalimentándose. Se ofrece un tipo de exposiciones que sólo son vistas por público interesado en el arte contemporáneo porque trabaja en él o está muy próximo.
Con la Fundación tenemos suerte, al estar ubicada en un edificio amable, sus dimensiones vienen siendo casi escénicas, con un fuerte componente teatral, y hay unas salas magníficas en ese sentido. No es un edifico que engulla al espectador, todo lo contrario… normalmente éste tiene la sensación de que puede abarcarlo todo, y es cierto. Esta es una ventaja enorme: contar con un edificio que se dedica al arte contemporáneo y que es amable. Algo poco frecuente. Por otra parte, ya que estamos en un edificio manejable en cuanto a condiciones arquitectónicas se refiere, y tenemos los fondos de un artista referencial para Galicia e importante para la plástica española, tenemos la oportunidad de jugar a ser otro modelo diferente. Hay fundaciones que tienen propósitos similares como la Tàpies o la Miró, pero que tienen presupuestos muy diferentes a los que nosotros manejamos. Creo que podemos ensayar otro modelo. Lo que quisiera, además de conservar, documentar y divulgar hacia los interesados y eruditos, es que los habitantes de una ciudad de 250.000 habitantes como es A Coruña, tengan aquí una referencia a la que poder acudir, que no haya una barrera de entrada que sí existe en muchos centros de arte contemporáneo. Quizás no sea muy ortodoxo pero creo que merece la pena intentarlo. Tenemos un edifico magnífico, un buen fondo artístico, todavía por descubrir con una calidad excelente, pero no tenemos la fuerza económica que puedan tener otros centros de arte contemporáneo. Además, en Galicia hay dos centros magníficos como son el CGAC y el MARCO que ya están cumpliendo su función.
Quizás por ello dentro de esa búsqueda de permeabilidad hacia el visitante, se ofrecen diversas actividades, como danza, música contemporánea, seminarios…
Este año ha sido un experimento en ese sentido, para ver que se podía ofrecer al público dentro de nuestras actividades además de las actividades pedagógicas específicas de cada proyecto. Se está diseñando un programa de actividades que vinculado con nuestros proyectos expositivos. Por ejemplo, con Diáspora, una co-producción con el MARCO de Vigo, tendremos un ciclo en el que se analizaran los diferentes aspectos del exilio, tanto desde el punto de vista artístico como social. También organizaremos otro ciclo donde se hablará exclusivamente de la figura de Luis Seoane, de su retorno a Galicia desde el exilio, con diferentes duetos. Queremos hablar de Luis Seoane como gestor cultural y para ello estarán Isaac Díaz Pardo y Antón Reixa.
Otra de las propuestas es analizar la plástica desde el punto de vista escénico, estará abierto a todo tipo de público. No nos interesa tanto hacer cursos de danza, sino que también a través de otras manifestaciones artísticas, como la danza, el público pueda interpretar diferentes creaciones. Con respecto a la música contemporánea, se esta organizando una programación de acuerdo con el IMCE dedicada a músicos que están produciendo música contemporánea en Galicia. Hay un proyecto de llevar a escena una obra de teatro de Luis Seoane que es El irlandés astrónomo. Tenemos la ventaja de que Luis Seoane a tocado diferentes manifestaciones culturales y eso nos obliga y nos permite diseñar un programa muy variado. Cada centro dependiendo de lo que albergue y de lo que quiera alcanzar, tiene que tener su propia formula, y eso lo vemos en otras comunidades como en Cataluña, en la existencia de un centro como el Santa Mónica que no tiene nada que ver con otras iniciativas como Metrònom o el CCCB, cada uno tiene su formula. Aunque hay unas pautas básicas, unas calidades mínimas y unas ofertas determinadas cada uno tiene que aportar su forma partiendo de su área de influencia, que es quién la tiene que avalar y a partir de hay… Adaptar modelos sí, pero importar no, no en una España tan plural.
¿Se mantienen colaboraciones y co-producciones con otros centros de arte?
Creo que este centro tiene dos etapas una cuando su dimensión era la de una pequeña fundación que lo que hacía era promover determinadas manifestaciones culturales contemporáneas muy concretas y muy determinadas, trabajando con fondos que le habían sido legados, y esto cambia cuando su dimensión espacial también cambia. Los convenios que antes se mantenían con pequeños museos o pequeñas entidades siguen abiertos, pero la idea también es la de trabajar con otras entidades que puedan estar, tanto por espacio como por envergadura en la misma sintonía en la que está la Fundación. Abriremos contactos con diferentes centros de Argentina, con el MARCO de Vigo con el que acabamos de firmar otro convenio, y también con entidades portuguesas. En esta segunda etapa es como si se hubiese empezado de nuevo ya que el trabajo anterior al 2003 se hizo para una escala determinada y funcionó, pero ahora toca hacer otra.
La Fundación parece que manifiesta una atención especial al trabajo de edición, un interés al libro…
Nosotros iniciamos el año pasado una gran preocupación, como la que tenía Luis Seoane como todos los intelectuales que han estado en el exilio, acerca de la palabra escrita y como ésta se presenta. Fue con tres exposiciones distintas pero vinculadas, la primera de ellas fue Ruedo Ibérico, en la que tanto Seoane como Isaac Díaz Pardo, como otros intelectuales estuvieron interesados. Ruedo Ibérico tenía tanto en su contenido como su forma de presentación una implicación muy clara con su edición, incluso José Martí su editor era tipógrafo y tenía una tesis doctoral sobre la importancia de la letra. A nosotros éste nos parece un campo de estudio muy valioso, como en los pensamientos, en las manifestaciones artísticas tiene su realización manifestación gráfica y esa manifestación gráfica debe describir en papel lo que se está queriendo decir. Por otro lado, estaba La vida secreta de los libros, pensada para el público infantil y para el mundo de diseñadores un sector muy potente en Galicia. Fue un lujo poder tener originales de ilustradores como Chumy Chúmez o Sean Mackoui, gente que está trabajando en la ilustración de última línea. Además editamos junto a la editorial Media Vaca que promovía la exposición, una edición muy cuidada que recogía la filosofía de Luis Seoane los Retratos furtivos que ya estaban descatalogados, editados. Por último, estaba la exposición, Homenaje a la Torre de Hércules que hacía mención al libro de Seoane. Un libro galardonado como mejor libro del mundo de la década de 1935-45, publicado hacía 60 años. Nos pareció oportuno reconstruir su historia: conseguimos el catálogo de la exposición que se había hecho en el año 1945, parte de libros que habían sido expuestos en aquella exposición organizada por el AIGA y la Pierpont Morgan Library en New York, incluso un Picasso del Museo de Málaga porque había sido uno de los compañeros de Luis Seoane en aquella exposición. Se reconstruyó esa historia que sucedió en aquellos años, y un poco por esa revisión contemporánea que queríamos hacer de Seoane se le pidió a dos artistas que trabajan en videocreación, Juan Leste y Belén Montero (Espero Viste), que partiendo de esa historia en imágenes que es básicamente Homenaje a la Torre de Hércules, contasen una historia de esos personajes, y así se hizo una videocreación con todos los elementos que aparecen en el libro. Es una forma de renovar la visión de Luis Seoane, no hay por que verlo siempre con ese peso trascendente que da la Historia sino que también puede verse desde la ironía o desde la alegoría moderna. En ese sentido, sí que nos preocupa la edición porque fue una de las mayores ocupaciones de Luís Seoane. En la actualidad este es un sector que está en proceso de renovación, no tiene otra opción. Hay unas nuevas tecnologías que viene detrás, y nuevos soportes que lo pueden dañar. Curiosamente creo que estamos en un momento editorial, en el que hay artistas editores, y no hablo de artistas que hacen libros de artistas, sino que hay una serie de editores, ilustradores, dibujantes que tienen claro que pase lo que pase va a seguir habiendo un mundo del libro, en el que el libro no es sólo para la lectura, sino que el libro es también un objeto artístico. Hay ciertos trabajos editoriales que son artísticos, por la forma en la que están cuidados y presentados… A nosotros esto nos merece una atención especial, sobre todo por vinculación con Seoane, aquellos libros que traten el dibujo y la ilustración de una forma especial. Hay que tener en cuenta que Seoane, desde que llegó a Buenos Aires hasta que se vino a Galicia, estuvo siempre vinculado al mundo editorial… Tenemos una preocupación especial en analizar o investigar trabajos de diferentes editores o ilustradores.
Las publicaciones de la Fundación Seoane parecen participar de esta atención a la edición, con volúmenes tan cuidados como A arte en tempo real, Trompe-la-memòire…
Tenemos tres líneas de trabajo y también tres líneas de edición. La línea de edición sobre Luis Seoane va en aras de ser catálogos razonados, sobre los que estamos trabajando para poder la catalogación de toda su obra. Es una línea de carácter clásico, y ya muy determinada porque es lo que corresponde en ese sentido. La segunda de las líneas, de arte contemporáneo está muy definida con ese tipo de publicaciones que comentas; me parece un acierto como se han hecho. Y por otra parte, está la línea de recuperación de memoria artística o memoria histórica. Se trata de una línea diferente, los libros que van a estar compartimentados, se pueden ir completando, no están hechos como objetos compactos y definitivos sino como carpetas de diferentes publicaciones en los que se puedan ir aportando trabajos documentales. Básicamente esta última línea totalmente documental. Este proyecto que acabamos de inaugurar O lado da sombra, es una exposición de tiempo y de documentación, nunca se había hecho el Galicia, y se está empezando a hacer en España sobre todo en Cataluña. Básicamente vamos a aportar documentación, a asentar documentos, para que a partir de ahí se pueda seguir investigando y seguir organizando otros proyectos.
¿Cuales son los proyectos más inmediatos de la Fundación?
Acabamos de inaugurar O lado da sombra, un proyecto que va a estar todo el verano con una serie de actividades paralelas, tendremos Arte y solidaridad que es una exposición promovida por la Asociación 10 de marzo, muy vinculada O lado da sombra porque es una acote de la cartelística social y política de los años setenta y ochenta, será un complemento a O lado da sombra, que habla de la cultura no institucional en los años setenta y ochenta.
Este verano iniciamos un nuevo proyecto, No disponible, que consiste en ofrecer aquellos espacios de tránsito, no expositivos del centro, a intervenciones de artistas. Editaremos una pequeña publicación con cada una de ellas, con una selección de textos sobre el artista para poder aportar fondo documental. Un proyecto de Sancho Silva inaugura en los primeros días de julio en la terraza de la Fundación No disponible a propósito de un curso promovido por la UIMP celebrado en esas fechas que titulado Estructuras sin poder. El museo interpretado, coordinado por Pablo Fanego en el que participan Beatriz Colomina, Manuel Olveira o Santiago Cirugeda entre otros. En él se hablará de esos trasvases entre arte y arquitectura, donde el museo pasa a ser una estructura sin poder en algún caso, y como éste es tomado por las diferentes manifestaciones artísticas. A propósito de este seminario, Sancho Silva realizará una instalación
En septiembre tendremos Diáspora que que cierra el año con el ciclo de conferencias sobre el exilio y sobre Luis Seoane. Inauguraremos la temporada 2006 con la exposición Frida Khalo. La gran ocultadora, sobre sus fotos vintages, un catálogo que viene de la Turner y que va estar solamente en dos sitios en España: la Casa de América y esta fundación. Coincidiendo con ella organizaremos un ciclo sobre la aportación de los feminismos a la cultura contemporánea. Y en colaboración con el MNCARS traeremos en proyecto Carcel de Amor promovido por Berta Sichel completará la exposición y el ciclo de conferencias.
Entrevista realizada por Natalia Poncela
Información publicada en Art Notes 4_05
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