Yves Saint Laurent. Diálogo con el arte
12 febrero – 29 abril
Sede Fundación Caixa Galicia A Coruña
Imagen: Vestido de noche corto bambara. Primavera-verano 1967 © Alexandre Guirkinger
“El arte ocupa un lugar importante en mi vida y en mi obra. Me he inspirado en un gran número de pintores —Goya, Picasso, Braque, Matisse, Mondrian, Van Gogh— y siempre he creído que el arte no sólo forma parte de la cultura, sino también de la vida, que hay que mostrárselo a todo el mundo y que los museos merecen apoyo y fomento, por el papel social que desempeñan y porque tienen encomendada la tarea de educar al público, aunque en ocasiones lo escandalicen y desconcierten. De este modo se establece un diálogo permanente entre el arte y los que lo admiran. Un museo es un lugar vivo. Como también lo es la creación, incluso la de artistas desaparecidos o desconocidos”.
Yves Saint Laurent
Pierre Bergè y la directora de la Fundación Caixa Galicia, Teresa Porto, han sido los encargados de presentar esta mañana en la sede coruñesa de la institución cultural gallega la exposición “Yves Saint Laurent. Diálogos con el arte”.
Bergè, la persona más próxima a Saint Laurent desde que se asociaron 1961 y una de las referencias indiscutibles en la moda internacional, viajó hasta A Coruña para presentar una exposición “única e irrepetible”, que mostrará en las mismas salas, hasta el próximo 29 de abril, algunas de las creaciones más celebradas del modisto francés frente a las obras de arte que le inspiraron.
En total, en la Fundación Caixa Galicia se podrán contemplar 47 modelos de alta costura de Yves Saint Laurent y 36 obras de arte procedentes de los museos más importantes del mundo, en un montaje que ocupa toda la superficie expositiva del edificio y que recuerda la estética de las pasarelas de moda.
Las piezas seleccionadas abarcan todo el abanico de influencias plásticas presentes en las creaciones de Yves Saint Laurent, desde arte primitivo africano hasta las principales tendencias artísticas del último tramo del siglo XX.
Así, en la sede de la Fundación Caixa Galicia se exhiben estos días obras de Pablo Picasso, Henri Matisse, Fernand Léger, Piet Mondrian, Georges Braque, Serge Poliakoff, Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Tom Wesselman o Claude Lalanne.
Fue el propio Yves Saint Laurent quien insistió en mostrar en A Coruña la rotunda influencia del arte español en su trabajo, representada en este muestra por una serie de grabados de la primera edición de los ‘Caprichos’ y la ‘Tauromaquia’ de Goya, procedentes de la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, así como por una gran obra de Ramón Bayeu y Subías.
“Para nosotros esta muestra es ya un éxito, porque hemos demostrado que podemos organizar, desde Galicia, una exposición de repercusión mundial, que podemos traer hasta aquí a los grandes nombres de la cultura de nuestro tiempo, y no lo podríamos haber hecho sin gozar de la confianza, del respeto de todas y cada una de las instituciones implicadas en el montaje de esta exposición”.
Teresa Porto, directora de la Fundación Caixa Galicia, desgranó a lo largo de la conferencia de prensa la complicada gestación de una exposición “que supera todo cuanto hemos hecho hasta ahora”.
Además de la compleja labor museística desarrollada por la Fundación Caixa Galicia para reunir en A Coruña obras maestras de algunos de las artistas más importantes de la historia del arte (“ver obras de Matisse, de Poliakoff o de Bonard fuera de los museos que las atesoran es complicadísimo”, aseguró Teresa Porto) en esta exposición se ha sumado el “trabajo artesanal, de orfebrería que exige la manipulación de los geniales diseños de Saint Laurent”.
Personal de la Pierre Bergé – Yves Saint Laurent Foundation ha trabajado en las últimas semanas en la sede de la Fundación Caixa Galicia en A Coruña montando los maniquíes que soportan cada uno los diseños exhibidos, todos con sus complementos específicos.
La muestra se completa con una selección de imágenes de la colección personal del modisto francés, instalada en la última planta de la sede de la Fundación Caixa Galicia, un recorrido en imágenes desde su infancia que presta una especial atención a su trabajo de taller en los años sesenta y setenta.
Texto del galerista Guillermo de Osma para el catálogo de la exposición.
“Todos los estudiosos del traje están de acuerdo en que el origen del vestido va más allá de la necesidad de cubrirse por factores climáticos o de abrigo y que responde a una necesidad de un orden más elevado y, por supuesto, más complejo. Como dice el escritor y ensayista francés Jacques Laurent «es entre el nacimiento de la religión y del arte que habría que situar el de la vestimenta», es decir, en el orden de lo mágico, «y no en el capítulo de las armas, anzuelos o instrumentos agrícolas»,1 es decir, en el orden de lo práctico y lo eficaz. O como ha dicho algún otro estudioso, el vestido está más cerca de un Rubens que de una silla. Las implicaciones del vestido y del vestirse en cualquier aspecto que tiene que ver con el ser humano como la estética, la moral, el comportamiento social, la economía, la psicología, la antropología, el arte, la religión, etc., son inmediatas y al mismo tiempo de una gran complejidad. El vestido tiene la capacidad de transformar, de representar, de ilustrar, de dar poder, de asociar y al mismo tiempo de hacernos diferentes. Quizás sea el objeto humano más revelador del individuo, una sociedad o una época precisas. El vestido es una segunda piel y como tal refleja la visión de cada época sobre el cuerpo y, en el fondo, sobre el desnudo, al que está tan íntimamente ligado. En la historia del traje hay momentos en los que el cuerpo natural es respetado y otros, en cambio, en los que lo que se ha buscado, ha sido cambiarlo y transformarlo, a menudo deformándolo.
En el devenir de este fascinante diálogo entre cuerpo y vestido, el arte, los artistas han jugado un papel fundamental. A través de sus esculturas, de sus cuadros o de sus dibujos podemos conocer la evolución de la indumentaria y por consiguiente de la moda a través de la historia. Pero el artista no sólo va a ser un testigo privilegiado y valioso, sino que muy pronto va a participar activamente en la creación tanto del diseño textil como de la vestimenta, un Jacopo Bellini del que se conserva un álbum de bocetos para tejidos en el Louvre o, más tarde, un David que diseña diversos uniformes de funcionarios para el Directorio post-revolucionario y que, a través de sus cuadros, va a defender el modelo de la túnica y la toga clásica influenciando la moda de los trajes neoclásicos de Directorio y del Imperio. Parece natural que el artista se interese tanto por el textil, que va a dar forma a la silueta en torno al cuerpo, como por el vestido, con su rico contenido simbólico, social, moral y estético con múltiples posibilidades formales y variaciones casi sin límite, aunque condicionadas por las convenciones, tradiciones y costumbres de cada época. Ese equilibrio, a veces paradójico e inestable entre convención e innovación, pero siempre cambiante y en evolución, es lo que va a ir configurando en la segunda mitad del siglo XX la esencia del sistema de la moda. Al mismo tiempo el artista va a jugar un papel importante como crítico muchas veces, precisamente, de ese sistema de la moda que impone sin discusión sus dictados a menudo caprichosos y extravagantes. El artista seguirá documentando la moda contemporánea en sus cuadros, pero va a ir convirtiéndose en un protagonista de esa evolución. Esta tentación le va a llevar en algunos casos a querer participar activamente en el diseño de la vestimenta contemporánea, a veces con una visión utópica e ingenua con poco éxito frente al sistema de la moda que va a marginar sus diseños, impidiendo que lleguen al gran público, reduciéndolos a su uso entre una elite artística y progresista, fundamentalmente el propio círculo de los artistas y sus modelos”.
Información cedida por la organización
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