Lo sagrado hecho real en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio

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LO SAGRADO HECHO REAL
PINTURA Y ESCULTURA ESPAÑOLA 1600 – 1700
EXPOSICIÓN del 6 de julio al 30 de septiembre de 2010
Organización: la exposición ha sido originalmente concebida y organizada por la National Gallery de Londres y la National Gallery of Art de Washington, y su presentación en España ha sido organizada por el Ministerio de Cultura (Museo Nacional Colegio de San Gregorio y Subdirsan_francisco_de_borja.jpgección General de Promoción de las Bellas Artes)
Comisariado: Xavier Bray. Conservador de pintura de la National Gallery de Londres
Sede: Palacio de Villena. Museo Nacional Colegio de San Gregorio. Valladolid

Imagen: San Francisco de Borja, hacia 1624. Juan Martínez Montañés (1568-1649) y Francisco Pacheco (1564-1644). Madera policromada y tela encolada, 174 x 68 x 51 cm. Iglesia de la Anunciación, Universidad de Sevilla

La muestra está formada por una serie de obras, esenciales e intensas, que reconstituyen la sutil relación que se trabó en el siglo XVII entre dos artes hermanas, la pintura y la escultura, que colaboraban y rivalizaban entre sí, con un gran virtuosismo técnico, para plasmar con asombroso realismo los temas católicos. El resultado fue un arte sensual, brillante y complejo, al servicio de la propagación de la fe.
Lo sagrado hecho real constituye una exposición de referencia, por la belleza de sus obras, por reconstituir el diálogo y la rivalidad entre escultores y pintores del siglo XVII, por contextualizar el imaginario católico español en un ámbito tan sensible como el de la devoción y los rituales, y, finalmente, por su teatralidad persuasiva, que inspira en el visitante reflexión y sorpresa. Pero, además, ofrece un aliento más amplio, al inscribirse en el interés contemporáneo por el Barroco, que mantiene un eco muy vivo en la crítica y en la creación del presente.

En la España del siglo XVII nació un nuevo tipo de realismo artístico. Tras la Contrarreforma, la Iglesia Católica fomentó una exacerbación del sentimiento religioso, en la que las imágenes iban a cumplir un papel crucial. Pintores y escultores dedicaron lo mejor de su talento a plasmar figuras sagradas lo más reales y cercanas. Este tipo de realismo no se parecía en nada a cualquiera de los que estaban surgiendo en otros países europeos. El de España era descarnado, crudo, austero y a menudo sangriento, pues su intención era sacudir los sentidos y conmover el ánimo.
A pesar de que los pintores que trabajaron en este periodo, como Velázquez y Zurbarán, siguen gozando hoy de gran celebridad, los escultores de esa época – Juan Martínez Montañés, Gregorio Fernández o Pedro de Mena, por señalar algunos ejemplos- han permanecido más en la sombra. El tipo de escultura que realizaban, tallada en madera y, a continuación, policromada, requería una pericia considerable. De esta técnica resultaron algunas de las grandes obras maestras del arte español.
Durante esta época, los escultores trabajaron en estrecha colaboración con los pintores. De hecho, estos últimos, como parte de su formación, eran instruidos en el arte de policromar esculturas. Esta exposición trata de mostrar cómo este contexto condujo a un nuevo estilo de pintura: un estilo intensamente naturalista que subrayaba la corporeidad tridimensional. Por primera vez, algunos de los más brillantes ejemplos de la pintura y la escultura del Siglo de Oro español se exponen en estas salas de manera yuxtapuesta, demostrando cómo estos dos medios de expresión experimentaron una profunda influencia mutua y una intensa rivalidad.

Seis grandes temas recogen las ideas de la exposición:

la mutua dependencia entre pintura y escultura y la confusión entre imagen artística y visión milagrosa; la exaltación de los santos y sus leyendas místicas (sala 2), algunos particularmente favoritos de la devoción popular, como San Francisco de Asís y el misterioso hallazgo de su cuerpo (sala 3); el culto a las escenas de la Pasión, tratada con una violencia cruel (sala 4); el éxtasis místico (sala 5); y, finalmente, el patetismo tenebroso de la muerte de Cristo (sala 6).


Artículo de e-notes   @   13 julio 2010 0 commentarios
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