Los paisajes americanos de Asher B. Durand (1796-1886)
1 de octubre – 9 de enero de 2011
Fundación Juan March
Castelló, 77. Madrid
www.march.es
Como tantos escritores y artistas norteamericanos del siglo XIX, en junio de 1840 Asher B. Durand (1796-1886) embarca, en compañía de un grupo de amigos y colegas, en el puerto de Nueva York con destino a Londres y con la idea –tan habitual en la época- de recorrer las principales ciudades de la vieja Europa, con “el sólo propósito de instruirse”. 170 años después regresa a Europa, esta vez en solitario, o casi (le acompaña una mínima muestra de artistas coetáneos y de algunos seguidores), y lo hace por medio de 140 obras –entre óleos, dibujos y grabados-, una cuidadosa selección que pretende presentar, con carácter monográfico por vez primera en Europa –en Estados Unidos es sobradamente conocido como uno de los paisajistas más influyentes de su tiempo y como pionero del grabado- el particular talento de Durand como paisajista y retratista, unos paisajes que, con bucólica belleza, muestran los escenarios naturales de Norteamérica.
La larga vida de Durand –noventa años-, transcurrida entre Nueva York y sus frecuentísimas estancias en las montañas y los valles de su tierra, acompaña la práctica totalidad del siglo XIX norteamericano y constituye por ello un mirador eminente al que asomarse para conocer con perspectiva y de primera mano la cultura americana de la época. De ahí el plural del título de la exposición, que hace referencia tanto a los paisajes de Durand en su sentido geográfico más literal –las montañas Catskill o las Adirondack, los valles y vistas del río Hudson, los lugares que frecuentó y pintó, entre muchos otros– como a sus “paisajes” intelectuales: la de Durand es la América espiritualizada y naturalista de Thoreau, Emerson y Whitman, la de la emergente conciencia de nación con un destino y la del creciente cosmopolitismo de la Nueva York en torno a 1800, la de las influencias europeas y su transformación en tradiciones culturales –y también artísticas– vernáculas.
El catálogo de la muestra reúne un conjunto de ensayos de los especialistas más autorizados que con su aproximación plural a Durand configuraran una imagen variada, a la vez que coherente y completa, de su figura y su obra: el lector extraerá sin duda esa imagen de los ensayos de algunos de los mejores conocedores de la obra de Durand y el arte americano del XIX: las doctoras Linda S. Ferber, Barbara Novak ‒quien ya en 1962 publicara, en The Art Journal, el artículo responsable de la vivificación de los estudios en torno a Durand–, Barbara Dayer Gallati, Rebecca Bedell, Roberta Olson, Marilyn Kushner y Kimberly Orcutt.
Las obras de la exposición provienen en su inmensa mayoría de la colección de la New-York Historical Society, y el proyecto ha contado con el asesoramiento científico de la máxima experta en la obra de A. B. Durand, Linda S. Ferber, conservadora jefa y directora emérita de esa institución. De hecho, Los paisajes americanos de Asher B. Durand (1796-1886) es el resultado de un trabajo de dos años de estrecha colaboración entre esta institución norteamericana y la Fundación Juan March.